Como todos sabréis, la voracidad recaudadora del Ayuntamiento de Madrid no conoce límites en lo que al tráfico -hoy pomposamente denominado «movilidad»-  se refiere.

Como muchos recordaréis, no hace mucho se puso en marcha en la capital una campaña de movilización ciudadana contra la ampliación de las zonas de estacionamiento regulado, más conocido como O.R.A. que si bien no pudo evitar que año tras año siga subiendo una barbaridad, al menos en esa ocasión evitó que su aplicación se extendiese más allá de su zona actual de influencia (en concreto las calles que rodean a la M-30).

Esta campaña hizo que el ingenio de muchos ciudadanos de a pie  se agudizase con el fin de protestar contra dicha ampliación y se tomasen medidas de todo tipo para denunciar la que era a todas luces una situación injusta.

Así pues, pudimos ver muchas iniciativas ciudadanas; unas, las menos deseables, que pasaron por el boicot y la inutilización sistemática de las máquinas expendedoras de tickets y otras, las más divertidas como la que nos ocupa, que consistieron en la fabricación de parasoles alusivos a la voracidad recaudadora del consistorio dirigido por Alberto Ruiz-Gallardón que tenían su «aquel» pero que, como podemos apreciar en la foto, eran altamente elocuentes.