El otro caballo de Fernando Alonso


Estamos acostumbrados a ver a Fernando Alonso a lomos de múltiples caballos, los de vapor y  a los que a lo largo de su ya dilatada carrera ha venido domando con soltura.

Aparte del cavallino rampante, símbolo de Ferrari, su actual escudería, raramente le habíamos podido ver subido en un caballo “de los de verdad”, un precioso purasangre  y domesticarlo de la misma forma y con la misma facilidad con la que domina los 700 caballos que tienen los coches que él conduce con maestría en cada Gran Premio.

Las imágenes del vídeo pertenecen al último spot de TV grabado por Fernando Alonso para la marca de relojes Viceroy, grabado el pasado mes de abril en el Salón Real del emblemático Casino de Madrid.

En el spot, un elegante grupo de la alta sociedad fueron testigos de excepción de la disputa entre Fernando Alonso y el caballo. Ellos simbolizan las críticas a las que se someten deportistas de élite como es el caso de Alonso y en el que siempre hay una fuerte oposición que les desea el fracaso.  El piloto dio lo mejor de sí como reza el anuncio y hace un guiño entre el esfuerzo y la constancia para domar un caballo y la lucha por ser el más rápido en una vuelta.

Alonso escenifica y expresa que en la pista de Fórmula 1 no vale quién fuiste, ni lo que hiciste, no tienen significado o valor los títulos que posees, porque en cada competición tienes que demostrar que te mereces el mérito de ser el campeón.

Viceroy puso a prueba a nuestro piloto, de forma que  Alonso tuvo que domar el caballo. Tras un primer intento fallido,  intenta montarlo de nuevo. y finalmente, lo consigue.

El rodaje del spot presentó múltiples dificultades que fueron superadas con éxito.  Muchas de ellas estaban relacionadas con el otro protagonista, Keyn, un caballo de 550 kilos. Hubo que contar con un camerino exclusivo para el animal, donde había comida, agua y arena. También  se  desplazó al animal la tarde previa al rodaje para que se familiarizara con el lugar y no se sintiera incómodo. La llegada al salón que se sitúa en la primera planta fue otra de las tareas arduas y hubo que montar a Keyn en un ascensor.

Keyn fue un excelente actor y Alonso se mostró encantado con él durante el rodaje. El animal fue traído expresamente desde Menorca y sometido a duros ensayos los días previos a la grabación para que estuviera a la altura del rodaje. Para evitar contratiempos, un caballo gemelo a nuestro protagonista, llamado Jackie,  estuvo todo el día del rodaje a pocas calles del Casino en un gran camión en espera de que fuera necesario relevar a Keyn.

La ambientación del salón para el rodaje fue otra de las labores más complicadas. El salón histórico del Casino había que convertirlo en un picadero. Unas 70 personas trabajando durante 66 horas seguidas, incluida la noche, fueron necesarias para el montaje y desmontaje del escenario. Para simular la pista de arena, hubo que cubrir una extensa zona, unos 200 metros con tierra de albero. Fueron necesarios 240 sacos, unos 8.000  kilos para rellenar la zona con el suficiente espesor.

La elección de este espacio único también supuso que había que atender otros aspectos. Así, para evitar dañar el lugar fue necesario proteger todas las paredes y suelos de las zonas del Casino de Madrid por donde iba a pasar el caballo o los elementos de montaje.

Fernando Alonso, imagen de Viceroy
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Autor: Diego J. Montero

Impenitente fan de Bruce Springsteen y madridista confeso, Mourinhista hasta las cachas y aficionado a los coches, a las motos y, en definitiva, a todo aquello que huela a gasolina...

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