Que a los alemanes les encanta la cerveza es algo de sobra conocido. Pero nunca habríamos podido sospechar que llegasen al punto de que ni siquiera el tráfico les puede privar del placer de paladear una «rubia». Esperamos que al menos el conductor no les acompañe en ninguna ronda.

¿No os lo creéis? Pues echadle un ojo a estas fotos que tomamos en Berlín la pasada semana…