A veces el hecho de ir tranquilamente andando por la acera no nos salva de llevarnos un susto. Y si no que se lo pregunten a este avispado transeúnte que se salva por los pelos de ser atropellado en la misma acera.

De todas formas, es de destacar la sangre fría y la agilidad demostradas por el caballero de la imagen para zafarse de la embestida del coche. Ya le gustaría a más de un futbolista tener la cintura de este hombre para regatear al peligro.

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