Saab, a la quiebra


Hoy se puede haber escrito el epílogo de una histórica compañía como Saab, que afronta ahora el triste final de una lenta agonía, iniciada en el año 2009  con su salida del Grupo General Motors y continuada con su compra en a principios de 2010 por el fabricante holandés Spyker, que intentó sin éxito reflotar a uno de los buques insignia de la automoción sueca.

Pese a unos esperanzadores resultados de ventas durante los primeros meses del año 2010, las cosas empezaron a torcerse y finalmente Spyker, acuciado por una tremenda falta de liquidez, tuvo que suspender la producción en la factoría de Trollhättan por falta de suministro, debido a las enormes deudas que arrastraba con sus proveedores.

Con el agua literalmente al cuello, los gestores de Saab tuvieron que acogerse a principios de septiembre a una figura jurídica denominada “reorganización voluntaria”, que vendría ser el equivalente a nuestro concurso voluntario de acreedores, con el fin de obtener la protección judicial y ganar tiempo para poder encontrar un inversor, en una intentona desesperada por evitar el cierre.

Parecía que ese inversor iba a venir de China, en concreto, de la mano del fabricante local Youngman, con el que ha estado negociando hasta hace escasas fechas. Sin embargo, y tras encontrarse con la negativa a la transacción por parte de General Motors, en calidad de antigua propietaria de la firma escandinava, por cuestiones de derechos de propiedad intelectual sobre su tecnología, las negociaciones se han roto definitivamente y el futuro se ha tornado ciertamente oscuro sobre el mítico fabricante sueco.

Ahora, absolutamente ahogados por las deudas y ya sin la tabla de salvación china, Swedish Automobile (Swan), matriz de Saab, ha solicitado hoy ante el Tribunal de Distrito de la ciudad sueca de Vanersborg la declaración de suspensión de pagos. Esto puede suponer no sólo el despido directo de más de 1.600 trabajadores, que son los que integran la actual plantilla, sino la desaparición definitiva de un mito en el mundo del automóvil, que precisamente cumpliría 75 años el próximo año.

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