El uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la conducción como el empleo de los navegadores se ha revelado como una de las más grandes y prácticas soluciones para los conductores, especialmente para viajar en sitios que no se conocen.

Sin embargo, los protagonistas de nuestra historia de hoy, tres jóvenes japoneses de turismo por Australia,  puede que no sean de la misma opinión después de la aventura que vivieron tras su accidentado viaje a la isla de North Stradbroke.

Los jóvenes turistas habían querido regalarse un día de excursión a la citada isla y confiaron su viaje a la unidad de GPS del Hyundai Getz que acababan de alquilar. Sin embargo, ese GPS, programado para llegar a través de la ruta más corta, se «olvidó» de mencionar los 15 kilómetros de agua y lodo existentes entre el continente y la isla y su aventura acabó de la peor forma posible.

Al llegar a las proximidades del destino el coche quedaba varado en un lodazal y al poco tiempo, ante la crecida de la marea, el pequeño urbano terminaba por sumergirse bajo dos metros de agua, sin que nadie pudiese recuperarlo, pese a los intentos de una grúa que acudió al rescate para sacarlo de ahí.

Lo que es indiscutible es que la estampa de los tres chicos a la espera de ayuda, embadurnados de barro hasta las rodillas se convirtió en la diversión de los espectadores en la costa y un espectáculo para los barcos y transbordadores de la zona.

Finalmente, la cosa se solventó con el viaje de vuelta de los tres chavales dentro de la grúa y con el coche pasto de los peces y, sobre todo, sin ningún herido. Además el quebranto al final no fue tan grande pues el coche estaba cubierto por el seguro, aunque el incidente les va a costar a los turistas alrededor de 1.500 dólares en concepto de gastos extraordinarios.

 

Fotos: Bayside Bulletin.com