GP de Malasia: Fernando Alonso sorprende y gana bajo la lluvia de Sepang en una emocionante carrera


Vibrante la carrera que se ha vivido hoy en el Circuito de Sepang, marcada por un aguacero colosal que obligó a sacar la bandera roja cuando apenas se llevaban ocho vueltas en las que, pese a todo, dio tiempo a ver cosas interesantes. Una carrera cuyo resultado final poco ha tenido que ver con lo que vivimos en los entrenamientos de calificación del sábado, disputados bajo un calor sofocante.

Con una parrilla de salida dominada con puño de hierro por los McLaren y con Michael Schumacher como convidado de piedra, justo por delante de los Red Bull, pocos hubiéramos dado un sólo euro por el resultado final de la prueba. Pero como ya es típico en este mítico circuito, la meteorología juega un papel determinante, casi más destacado que los motores o la propia aerodinámica de los monoplazas.

Y hoy el clima ha acudido fiel a su cita, poniendo patas arriba una carrera que, a todas luces, hoy tenía un marcado color plateado y que, bajo ningún concepto hizo prever la emoción que hemos vivido en una divertidísima carrera. Fernando Alonso ha sacado el Manual de Pilotaje sobre agua y, con rivales como Button, Schumacher, Vettel y el propio Hamilton, fuera de juego por distintas circunstancias, se ha impuesto en una carrera emocionante en la que, además, ha brillado con luz propia un hombre que dará mucho que hablar en el futuro como es el mexicano Sergio Pérez, que ha llevado su Sauber muy por encima de todos los limites imaginables para la escudería suiza.

La carrera, tras un apretadísimo final, se decidió apenas a cinco vueltas cuando Sergio Pérez, que había logrado hacer volar su Sauber sobre el asfalto de Sepang, lograba recortar una enorme desventaja sobre el asturiano y, justo cuando iba a echarle mano, pagó su inexperiencia y se salió en una curva, haciéndole perder unos segundos preciosos que, pese a los ímprobos esfuerzos por el piloto de Sauber por acercarse al piloto de Ferrari, no fue suficiente y Fernando Alonso lograba una merecida -y sufrida- victoria. Una victoria que, como le dijo su ingeniero por radio nada más acabar la carrera, ha sido probablemente la más brillante de las siete que el asturiano ha logrado bajo los colores de Ferrari en sus tres temporadas de rojo.

En el último lugar del cajon ha estado Lewis Hamilton, hoy en tierra de nadie, mientras que Jenson Button bastante hacía con terminar, tras una carrera plagada de incidencias, en un discreto 14º puesto y fuera de los puntos, lo que ha redondeado el día de hoy para Fernando Alonso, que con su victoria se ha logrado aupar a la primera posición de la clasificación general del campeonato de Pilotos.

Análisis de la carrera

La carrera comenzaba con un aguacero importante sobre el asfalto de Sepang, lo que trajo como primera providencia la prohibición del uso del DRS por parte de la dirección de carrera, lo cual suponía el primer handicap importante para los McLaren, los Red Bull y sobre todo los Mercedes, los más rápidos con diferencia y a los que el uso de este dispositivo les suponía una grandísima ventaja sobre su ya de por sí importante potencial.

Además, la vuelta de formación trajo su primer damnificado que era Pedro Martinez De la Rosa, cuyo monoplaza se negó a andar y tuvo que ser remolcado hasta el pitlane, desde donde al menos pudo tomar la salida. Sin embargo, la salida de verdad trajo una serie de consecuencias importantes. La primera y más importante que los McLaren resistían a duras penas el empuje de los Red Bull, que salían en tromba, seguidos de Alonso y Sergio Pérez.  Con mucho esfuerzo, Lewis Hamilton resistió el embate de su compañero Button mientras que Michael Schumacher, uno de los favoritos para hoy, perdía su tercera posición y todas sus opciones de carrera a los pocos metros ya que colisionaba con Romain Grosjean. Un toque sutil que, si bien no les impidió seguir en pista pero sí que les mandaba a la parte trasera a ambos.

Una vez superada la tensión inicial, los dos McLaren comenzaron a andar con cierta comodidad bajo la lluvia. Pero el aguacero, lejos de remitir empezó a intensificarse, con lo que los neumáticos de lluvia intermedia que todos portaban, pronto empezaron a mostrarse insuficientes para dar abasto con el agua que se había acumulado en el asfalto en apenas tres vueltas, hasta el punto que el francés Grosjean apenas necesitó de cuatro giros para irse directo a la puzzolana y ser pasto de la grúa, teniendo que abandonar.

Y en este sentido, el más avispado-y el más valiente- fue Sergio Pérez, que tan solo esperó tres vueltas para entrar a boxes y poner neumáticos de lluvia extrema. La realidad de los hechos, muy tozuda, pronto le dio la razón. Fue enseguida el más rápido y su ejemplo, aunque tardío, fue seguido por el resto de favoritos pero permitió que esa máxima de “quien da primero, da dos veces” se cumpliese  a rajatabla.

El caos que se organizó en boxes en apenas dos vueltas fue de tal calibre que el mexicano logró colocarse en tercera plaza, inmediatamente detrás de los McLaren, un hecho decisivo porque la carrera fue neutralizada por el Safety Car en la séptima vuelta para, tras una falsa alarma de suspensión y apenas dos vueltas después, los comisarios mostraban la bandera roja y ponían un punto y seguido a la carrera, esperando que la tormenta remitiese.

El Safety Car, ralentizando la carrera ante el aguacero que caía sobre Sepang

Tras un paréntesis de algo más de una hora, la carrera se relanzó. Tras unas breves vueltas con el Safety Car en pista, en la vuelta 13 empezaban las hostilidades, con una incógnita añadida. La lluvia continuaba y, aunque no de forma tan torrencial como antes, mantenía una pista lejos de secarse, seguía anegada, por lo cual lo primero que habían de plantearse los equipos era si continuar con neumáticos de lluvia extrema o si se pasaban a unos compuestos de lluvia intermedia. Todos, menos el valiente Jean-Eric Vergne (que en el momento del parón estaba en un meritorio séptimo puesto) arrancaron con compuestos para lluvia extrema.

El caso es que algo debieron ver los equipos cuando, tras apenas dos vueltas, se montó la marimorena en boxes y ahí empezó a fraguarse la victoria de Fernando Alonso. En la vuelta 14, entraron a cambiar ruedas un montón de favoritos. Lewis Hamilton, Sergio Pérez, el propio Alonso, Mark Webber y Felipe Massa. Con todo a favor para salir líder, Hamilton se veía rebasado en el pitlane por el Ferrari de Alonso gracias al hecho de que el británico tenía que ceder el paso a Massa, que entraba a cambiar sus ruedas inmediatamente detrás de Alonso, por mor de una nueva normativa de seguridad que impide salir a un coche desde su box cuando tiene uno justo detrás a menos de 50 metros.

Así las cosas, Alonso salía líder desde el pitlane, mientras que el McLaren de Button se tocaba con Kartikheyan, perdiendo parte del morro de su McLaren y mandándole de nuevo a boxes y, sobre todo, dando al traste con sus posibilidades -reales- de victoria. Los principales beneficiarios de este incidente eran el propio Alonso y, sobre todo, Sergio Pérez que empezaron a rodar sobre el agua con una maestría que yo no había visto desde que ví ganar a Sebastian Vettel en Monza en el año 2008.

Ambos comenzaron mano a mano impresionante que les sirvió de ayuda para poner tierra de por medio sobre sus rivales directos, Lewis Hamilton y el citado Sebastian Vettel, que sufría para mantener a raya su monoplaza, si bien Alonso, especialmente mientras el agua -cada vez más tenuemente- seguía cayendo, fue el que mejores y más brillantes tiempos marcaba cada vuelta. Como un martillo pilón, el asturiano iba haciendo vuelta rápida tras vuelta rápida y metiéndole cada vez más tiempo a Sergio Pérez que, si bien, mantenía firmemente el tipo, no podía evitar que el asturiano se le fuese lenta pero inexorablemente fuera de su alcance.

Por detrás, Rosberg se desfondaba estrepitosamente mientras que Kimi Raikkönen nos recordaba en ciertos momentos a aquel finlandés volador que un día ganó un campeonato del mundo y no al piloto frío e indolente que decidió pasar dos años sabáticos en el mundo de los rallys. Por su parte, Massa, que peleaba por estar en los puntos volvía a demostrar que él y la lluvia son como el agua y el aceite y que es indigno para defender unos colores casi tan sagrados como los de Ferrari. Como siempre que hay lluvia, el brasileño se salió, dejando sus escasas opciones de puntuar en plena pelea con Paul Di Resta y Kobayashi.

Fernando Alonso perseguido a lo lejos por Sergio Pérez en una memorable carrera

Así las cosas, cuando todos apuntaban a una cómoda victoria de Alonso, apenas transcurrida una mitad de la carrera se produjo un punto de inflexión. Sin lluvia, con la pista a medio secar y, lo más importante, con la espada de Damocles en forma de amenaza de una tormenta cercana, los compuestos del Ferrari empezaron, curiosamente, a hacer agua al mismo tiempo que el Sauber de Sergio Pérez empezaba a volar.

De repente, el cómodo colchón de más de 10 segundos que  el asturiano tenía sobre el mexicano en la vuelta 33 empezó a decrecer de forma alarmante y en apenas cuatro vueltas Fernando Alonso sentía sobre su cogote el aliento de Pérez, hasta el punto que Hamilton, que estaba descartado en la batalla, volvía a meterse en la pomada.

En ese momento asaltaron todas las dudas -razonables- a todos los equipos pero sobre todo a Ferrari, Sauber y McLaren porque mientras que las previsiones de lluvia seguían rumoreándose por el paddock, el caso es que no caía ni una gota de lluvia y el estado del trazado invitaba a apostar más por el slick que por el compuesto de lluvia intermedia. El caso es que en la vuelta 38 Fernando Alonso apostó por el compuesto liso mientras que Sergio Pérez, ante el buen rendimiento que sus compuestos todavía le ofrecían, decidió continuar en pista, si bien pronto se vio que los tiempos del asturiano, ya con ruedas blandas lisas eran manifiestamente mejores.

Por este motivo, Sergio Pérez cambió sus neumáticos apenas tres vueltas más tarde pero pronto saltaron las alarmas en el seno del equipo Ferrari. Algo no funcionaba. Pérez, con neumáticos duros, lejos de perder tiempo, comenzó a volar nuevamente. De hecho, en apenas tres vueltas, el Ferrari de Alonso pasaba a ser el más lento de todos los favoritos, hasta el punto de llegar a perder tres segundos y medio con Pérez en apenas dos vueltas.

A falta de apenas nueve vueltas para el final, el Sauber estaba literalmente pegado al Ferrari, sabedor que con los ritmos de carrera de uno y otro, estaba claro que Alonso no podría oponer mucha más resistencia al mexicano, mientras que paralelamente Vettel se marchaba a boxes sin la rueda trasera izquierda tras tocarse con el HRT de Kartikheyan, de nuevo protagonista involuntario. Quizás lo único reseñable, porque por detrás todo parecía decidido.

Sin embargo, faltaba el último pequeño milagro para consolidar la victoria de Fernando Alonso. A falta de apenas cinco vueltas para el final de carrera, el mexicano se salía de pista justo cuando iba a iniciar la maniobra de ataque al asturiano y, pese a perder muy poco tiempo en recuperarse, el asturiano recibía un importante balón de oxigeno. Los cinco segundos que se cobraba tras el despiste fueron a la postre suficientes para zafarse del nuevo y furibundo del piloto de Sauber.

Finalmente, y pese al empuje de Pérez, el asturiano recibía su 28ª bandera a cuadros triunfadora y se llevaba merecidamente la victoria, seguido por el mexicano, exhausto pero satisfecho tras la carrera de su vida y por Lewis Hamilton, que salvaba los trastos de McLaren.

Lo mejor y lo peor del día

Lo mejor ha venido por la maravillosa pugna que nos ha dejado hoy la lluvia sobre el asfalto de Sepang, con dos protagonistas que han brillado con luz propia como son Fernando Alonso, del que poco o nada más se puede añadir sobre su trayectoria y, especialmente, Sergio Pérez. La estrella del mexicano, rapidísimo hoy, ha irrumpido con fuerza en el estrellato mundial. Batir sobre mojado a gente como Vettel o Hamilton y llevar hasta el límite a un coche como el Sauber y de la forma en la que la ha hecho el mexicano está al alcance de muy pocos.

En todo caso, su exceso de impulsividad, motivada sin duda por la euforia de verse tan cerca de la victoria sólo es achacable a su falta de experiencia en estas lides pero los apuntes que ha esbozado hoy son propios de una estrella emergente. Por tanto, mucho nos tememos que el móvil de su agente estará echando humo esta noche…

Sergio Pérez ha vivido hoy el mejor día en su corta carrera profesional rozando la victoria en Malasia

Por otra parte, de fabulosa -y milagrosa- se puede calificar la recuperación de una escudería como Williams. Sólo una avería a falta de una vuelta le privó de acabar en los puntos, tras la buena actuación que tuvo el domingo pasado en Albert Park. Además, Bruno Senna acabó en un meritorio sexto puesto cumpliendo un más que digno papel, especialmente en el último tercio de la carrera y tras una dura pugna con sus rivales.

Agridulce el sabor que ha dejado la carrera en Lotus. La cara viene de la mano de Kimi Raikkönnen. Está claro que Iceman ha disfrutado y mucho hoy en Malasia. Se le ha visto pilotar como en sus mejores tiempos, y tras remontar siete puestos en la salida, llegó a darse el lujo de marcarse varias vueltas rápidas cuando caían chuzos de punta y siendo el único capaz de batir a Alonso en los peores momentos del día. Bien por el finlandés que puede darnos buenos momentos esta temporada.

Sin embargo, la cruz del equipo británico ha venido de la mano de Romain Grosjean. El francés ha vuelto a dilapidar una buena clasificación en la jornada del sábado y ha acabado viendo la mayor parte del Gran Premio desde los monitores del paddock  de su equipo por un error de pilotaje. Si hace apenas una semana un fallo estúpido le sacaba de carrera en Australia nada más empezar, otro error de cálculo le ha hecho abandonar hoy y el entusiasmo que sus prometedores primeros resultados dejaron en el seno del equipo empiezan a transformarse en una cierta impaciencia.

Lo peor ha venido de la mano de los Mercedes. Tras una brillante jornada de entrenamientos en los que Michael Schumacher volvía a una rueda de prensa tras casi ocho años alejado de los focos y Rosberg apuntaba maneras para hoy,  un toque con Grosjean mandaba al furgón de cola a su monoplaza y Rosberg, que se mantuvo en la lucha por los primeros puestos en el primer tercio de carrera, pronto se desfondó y cayó a la zona oscura de la clasificación. Y lo que es peor, sin capacidad de reacción ni de respuesta, ya que a diferencia de Button (otro que tampoco tuvo su día) nunca pudieron recuperar el terreno perdido.

Kimi Raikkönen, disfrutando de un meritorio quinto puesto, tras una gran carrera

Y para acabar, y aunque ya lo he citado anteriormente, qué se puede decir de Felipe Massa que no se haya dicho ya. Si para Alonso se acaban los calificativos elogiosos, especialmente tras carreras como la de hoy, me temo que con el brasileño también se han acabado ya los adjetivos, pero no de la misma forma. La lluvia hacía presagiar lo peor para él y así fue. Nunca estuvo a gusto sobre el monoplaza, temeroso y muy reservón, sólo faltaba saber cuándo iba a pifiar porque la apuesta sobre la pifia era una apuesta segura. Y así fue. Un error grave en una pugna con Di Resta le mandaba fuera.

No parece de recibo que el carioca siga teniendo crédito en La Scuderia cuando sigue siendo una rémora y nuevamente se ha quedado fuera de los puntos. Sólo por su condición de segundo piloto “ejemplar y disciplinado”, esto es, sumiso y callado frente a sus respectivos jefes de filas se puede entender su permanencia en un equipo histórico y mítico como Ferrari.

Clasificación de carrera y del Campeonato

Tras casi tres horas de carrera y 56 vueltas después sobre el húmedo asfalto del trazado de Sepang, la carrera quedó de la siguiente forma:

1º) Fernando Alonso (Ferrari) en 2h 44′ 51”

2º) Sergio Pérez (Sauber Ferrari), a 2,2”

3º) Lewis Hamilton (McLaren Mercedes), a 14,5”

4º) Mark Webber (Red Bull Renault), a 17,6”

5º) Kimi Raikkönen (Lotus),  a 29,4”

6º) Bruno Senna (Williams Renault), a 37,7”

7º) Paul Di Resta (Force India Mercedes), a 44,4”

8º) Jean-Eric Vergne (Toro Rosso Ferrari), a 46,9”

9º) Nico Hulkenberg (Force India Mercedes), a 47,9”

10º) Michael Schumacher (Mercedes AMG), a 49,9”

Fernando Alonso, exultante de felicidad tras su merecida victoria en el GP de Malasia

La clasificación del Mundial de Pilotos cambia de manos en su primera posición. El nuevo líder es Fernando Alonso con 35 puntos, seguido de Lewis Hamilton, con 30 puntos mientras que Jenson Button, merced al “cero” cosechado hoy en Malasia, cae hasta la tercera plaza, quedándose con los 25 puntos procedentes de su victoria en Australia. Además, el británico empieza a sentir el aliento de Mark Webber, cuarto a sólo un punto, y de Sergio Pérez, quinto con 22 puntos. Lejos quedan ya Sebastian Vettel -que hoy sólo ha podido ser 12º- con 18 puntos y Kimi Raikkönen, con 16 puntos.

En lo relativo al Mundial de Marcas, McLaren sigue comandando la clasificación con 52 puntos, seguido de cerca por Red Bull con 42 puntos y de Ferrari, que asciende a la tercera plaza (de nuevo gracias únicamente a los puntos de Alonso), con 35 puntos.

La próxima carrera

Seguimos en el continente asiático y la próxima cita será el Gran Premio de China. La carrera vuelve pues al Circuito de Shanghai, donde el próximo 15 de abril nos tocará acompañar nuevamente el visionado de la carrera acompañado de un café y unos churros, ya que será a las 9 de la mañana, en horario peninsular español.

Nos esperan 56 vueltas al moderno trazado chino, de 5.451 metros de longitud y de construcción ciertamente reciente (la primera carrera se disputó en 2004) y es un producto típico de la “Factoría Tilke” y por lo tanto, reñido con el adelantamiento. Se trata de un circuito muy revirado, en el que destacan una curva cerradísima y endiablada y apenas una recta, eso sí, generosa, de 1,2 kilómetros de largo donde se han llegado a registrar velocidades cercanas a los 320 kms/h. Ahí la poderosa velocidad punta de monoplazas como los McLaren y los Mercedes tendrán sin duda mucho que ganar. Incluso Sauber, que ha demostrado hoy que su motor Ferrari anda y mucho podría tener su mínima oportunidad aunque lo dudo.

Diagrama del Circuito de Shanghai, donde se celebrará el GP de China

No en vano, ahí han ganado alternativamente coches cuya principal virtud entonces (y ahora) era precisamente su potencia de motor, alternándose en el pódium Lewis Hamilton (2008), Sebastian Vettel (2009 y 2011) y Jenson Button (2010). Por eso, salvo que ocurra una conjunción astral similar a la que ha ocurrido hoy, no creo que bajo ningún concepto Ferrari pueda optar siquiera a estar entre los tres mejores.

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