Ha muerto Sid Watkins, el ángel de la guarda de varias generaciones de pilotos


Anoche conocimos del triste fallecimiento del neurocirujano británico Sid Watkins a los 84 años víctima de un cáncer. Se marcha definitivamente el famoso “Profesor”, como le conocían en el Gran Circo, un auténtico luchador por la causa de la seguridad para varias generaciones de pilotos en la Fórmula 1.

Nativo de Liverpool, la carrera de este prestigioso médico siempre estuvo ligada a la Fórmula 1, desde que empezó a trabajar con Bernie Ecclestone allá por el año 1978 como Delegado Médico. Pese a que desembarcó en la Fórmula 1 en una década en la que era extraño que no muriera un piloto en carrera por temporada (hasta 10 pilotos fallecieron en la década de los 70), gracias a su labor estas cifras se fueron reduciendo sensiblemente en los años 80 (donde sólo se registraron cuatro muertos) y los 90 (con dos únicos fallecidos), llegando a la desaparición total y absoluta de muertes desde 1994 hasta nuestros días.

Su presencia en el Coche Médico durante varias décadas se convirtió en toda una garantía para los pilotos. Su inmensa humanidad y, sobre todo, su excelencia profesional hasta su retirada en el año 2005 le permitieron grangearse el respeto de todos los pilotos y directores. Desde los más modestos hasta enormes campeones como Ron Dennis, Niki Lauda, Jackie Stewart o Ayrton Senna presumieron de su amistad con Watkins y han ido manifestando su tristeza por su muerte a través de distintos medios.

Por sus manos pasaron pilotos como Didier Pironi, Mikka Hakkinen, Rubens Barrichello, Gerhard Berger y, sobre todo, Martin Donnelly, al que literalmente devolvió a la vida tras su terrible accidente en Jerez en 1990, quizás uno de los más terribles que recuerdo en la historia de la Fórmula 1. Cuando pocos daban un euro por la vida del británico, la intervención magistral de Watkins no sólo le permitió vivir sino que, pese a la enorme gravedad de sus lesiones, ha podido vivir estos años con una gran calidad de vida.

Sin embargo, no todo fueron momentos felices los que vivió en su largo periplo por la Fórmula 1. Watkins tuvo que asistir a la muerte de pilotos como Ronnie Peterson, Gilles Villeneuve, Riccardo Palleti, Roland Ratzenberger y, sobre todo, Ayrton Senna. De hecho, se puede decir que el fallecimiento del campeonísimo brasileño en Imola en 1994 fue uno de los episodios más amargos y desgraciados de su vida profesional.

Aquella carrera tuvo un sabor agridulce para Watkins ya que aquel fatídico Gran Premio empezaba el viernes con un gravísimo accidente del entonces debutante Rubens Barrichello. Pese a lo espectacular del siniestro, en otra de sus maravillosas actuaciones el “Profesor” lograba salvarle la vida, tal y como el propio piloto brasileño ha reconocido en varias ocasiones. Sin embargo, nada pudo hacer para evitar las muertes de Roland Ratzenberger, el sábado, y sobre todo de su gran amigo Ayrton Senna al día siguiente.

Se da la terrible circunstancia que el día de antes de la muerte del brasileño y, mientras Senna lloraba la muerte de Ratzenberger, Watkins invitaba al campeonísimo carioca a dejarlo, a que se retirara  puesto que ya había logrado todo lo que un piloto podía lograr y que se fuera con él “a pescar”. Desgraciadamente, el destino quiso que apenas unas horas más tarde, el propio Watkins tuviera que decir aquello de “su espíritu nos ha dejado en estos momentos” a los presentes que atendían en el mismo asfalto al piloto brasileño, herido de muerte tras su accidente en la curva de Tamburello.

A partir de aquello, cambiaron todos los esquemas en cuanto a seguridad y se creó el Comité de Expertos de Seguridad de la FIA y Sid Watkins fue nombrado su Director. Allí elaboró una serie de protocolos de actuación y medidas de seguridad, tanto a nivel de circuitos como de intervención médica, que siguen de plena vigencia hoy día. De todas ellas, la más celebrada fue la adopción del HANS, para proteger el cuello de los pilotos ante los latigazos cervicales y una de las causas más frecuentes de muerte en las carreras de velocidad.

Por eso estamos seguros de que gracias a Watkins, accidentes como los de Mika Hakkinen en Australia (1995), Fernando Alonso en Brasil (2003), Kovalainen en Barcelona (2007) y otros tantos, no acabaran en desgracias mayores. Por eso, Bernie Ecclestone dijo en una ocasión del “Profesor” que “muchos pilotos y ex pilotos deben sus vidas a su trabajo, que trajo avances increíbles en materia de seguridad. Algo por lo que los pilotos pueden dar gracias hoy”.

En enero de 2005 Sid Watkins anunció su retirada de la primera línea de la Fórmula 1 aunque continuó ligado al mundo de la velocidad como Presidente del Instituto de la FIA sobre Seguridad, en el que permaneció hasta su retirada definitiva en diciembre de 2011.

Por último, hay que decir de Sid Watkins que el reconocimiento a su trabajo no sólo se ha producido ahora, con motivo de su fallecimiento sino que a lo largo de su vida ha venido recibiendo innumerables galardones, entre ellos el Premio Mario Andretti a la Excelencia Médica en 1996 y la Orden del Imperio Británico (OBE) en 2002. También fue nombrado Doctor “Honoris Causa” en 2004 por la Universidad de Liverpool.

Descanse, pues, en paz este gran hombre.

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Autor: Diego J. Montero

Impenitente fan de Bruce Springsteen y madridista confeso, Mourinhista hasta las cachas y aficionado a los coches, a las motos y, en definitiva, a todo aquello que huela a gasolina...

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