GP de EE.UU.: Lewis Hamilton y la fortuna impiden que Vettel salga campeón del mundo en Austin


Importantísima -y sorprendente- victoria de Lewis Hamilton sobre Sebastian Vettel, el principal favorito hoy, en el nuevo y rutilante Circuito de Austin. Una victoria que, sumado a un afortunado tercer puesto de Fernando Alonso, le permiten seguir aferrado al Mundial y dejar las espadas en todo lo alto para la última carrera del año, a disputar la próxima semana en Interlagos.

Y es que, desde luego, la carrera ha finalizado de la mejor forma posible para el asturiano. Especialmente viendo cómo estaban las cosas tras el final de la jornada de calificación de ayer, cuando todo apuntaba a que Sebastian Vettel iba a salir de Austin investido con la púrpura del campeonato mundial por tercera vez consecutiva.

El panorama para Alonso, desde luego, no podía ser peor tras una nefasta jornada de calificación en la que no sólo Vettel volvía a obtener una importante pole este año sino que además el asturiano, con problemas de neumáticos, apenas sí podía calificar octavo a casi un segundo del alemán, que parecía dominar la prueba.

Sólo Hamilton podía hacerle sombra mínimamente, aunque viendo cómo dominó a placer el alemánlos entrenamientos libres (tanto los del viernes como los del mismo sábado, así como los de calificación), pocos se aventuraban a decir que hoy Vettel no volvería a escuchar su himno desde lo más alto del pódium.

Sin embargo, la “Diosa Fortuna” quiso que hoy no fuese el día de gloria del alemán. Con todas las cosas absolutamente en chino para el piloto español, Nico Rosberg, que había finalizado justo por delante de Alonso, tuvo que cambiar la caja de cambios de su Mercedes. De esta forma, el alemán tuvo que ceder su puesto al español, que lograba ganar una plaza en parrilla sin ni siquiera vestirse el mono de piloto.

Pero aún hubo más. En Ferrari, pese a que Massa fue ayer más rápido que Alonso, pensaron una estrategia que a la postre les resultó decisiva. Cambiaron la caja de cambios del monoplaza del brasileño, lo que motivó la penalización del carioca. Esto provocó que Alonso saliese sexto y además por la “parte limpia” de la salida lo que, como vimos después, fue importantísimo para el desarrollo de los acontecimientos.

Por último, la suerte quiso que un apagadísimo Mark Webber, al que parece haber mirado un tuerto este año, tuviese que abandonar cuando marchaba en una cómoda tercera plaza y, aunque no fue nunca rival para Hamilton, al menos parecía mantener a raya a Alonso y alejado del pódium, lo que sumado a un hipotético triunfo de Vettel, le habría dado matemáticamente el Mundial al germano.

Finalmente, la carrera quedó reducida a un espectacular mano a mano entre dos de los tres más grandes pilotos de los últimos tiempos, Lewis Hamilton y Sebastian Vettel, en el que ambos lucharon hasta la extenuación con una sucesión de vueltas rápidas de forma alternativa y los dos dieron lo mejor de sí. Tras más de 20 vueltas de infarto,  fue el piloto de McLaren el que se llevó el gato al agua y logró una merecida victoria, aguándole la fiesta al piloto de Red Bull que, eso sí, con su segunda plaza dio a la marca de bebidas energéticas su tercer Mundial de Constructores consecutivo.

En todo caso, todo queda pendiente para la última jornada, que nuevamente como ocurrió en 2008, volverá a ser decisivo para la resolución del campeonato. Los 13 puntos que separan ahora a Vettel de Alonso deberían ser suficientes, especialmente visto el rendimiento de Red Bull pero en un trazado como Interlagos, en el que la lluvia ha hecho acto de presencia en muchas ocasiones, cualquier cosa puede pasar.

Sebastian Vettel tiene ahora todos los ases en su mano, ya que Alonso depende de un milagro para alzarse campeón. Es más, las únicas opciones del asturiano para lograr su ansiado tercer título pasan necesaria y exclusivamente por hacer pódium y esperar de una forma u otra el “pinchazo” del germano. Si Alonso ganase en Interlagos, Vettel podría permitirse el lujo de acabar incluso cuarto. Si, por el contrario, Alonso quedase segundo, a Vettel le bastaría con finalizar séptimo y, por último, si el español finalizase tercero, el germano revalidaría su título incluso quedando noveno.

Análisis de la carrera

La carrera se planteaba con el enigma de qué iba a suceder en la primera curva. La salida tenía delante de sí un auténtico muro, de más del 12% de desnivel, cuesta arriba y que finalizaba en una curva cerradísima en la que se preveía que podría haber jaleo. Sin embargo, la salida fue absolutamente limpia y nos dejó entre otras imágenes, un impactante adelantamiento de Fernando Alonso, en la primera curva, quitándose de encima a Michael Schumacher, Kimi Raikkönen y Nico Hulkenberg. Sin embargo, la peor noticia venía dada porque Hamilton había perdido su posición con Webber, de forma que todos los presagios negativos contra Alonso empezaban a cumplirse.

De esta forma, la carrera empezó con el mejor de los guiones previstos para Red Bull, que además veía cómo Vettel se marchaba sin problemas y Mark Webber cumplía a las mil maravillas su labor de “gregario” de lujo, manteniendo a raya a Hamilton y, lo más importante, fuera de la zona de influencia a Alonso, que en apenas dos vueltas ya perdía casi tres segundos con el alemán.

Pero pronto se pudo ver que hoy era el día de Hamilton. Tras un inicio dubitativo, pronto empezó a recortar diferencias con Mark Webber y en la cuarta vuelta el australiano era pasto del empuje del piloto de McLaren al que, hoy sí, se le veía con ritmo y sobre todo con ganas de sacarse la espina de su abandono en Abu Dhabi, aunque estaba alejado todavía del Red Bull de Vettel.

Fernando Alonso, rodando en tierra de nadie, tras una gran salida

Por detrás, Alonso no podía seguir el ritmo de los tres de cabeza y pronto quedó descolgado, mientras que Grosjean hacía de las suyas y tras una arriesgada maniobra trompeó y a punto estuvo no sólo de quedarse enganchado en la puzzolana sino de llevarse por delante a Massa, que estaba protagonizando una bonita lucha con un grupo de hasta ocho pilotos, que peleaban entre sí, con menos de un segundo entre ellos por las plazas de puntos.

La sorpresa empezó a fraguarse cuando Hamilton, lejos de darse por vencido ante el empuje dominador de Vettel, se dio cuenta de que podía ganar y cuando la diferencia estaba en torno a los tres segundos entre ambos, lejos de aumentar como todos esperaban, comenzó a reducirse de forma paulatina. Como un martillo pilón, vuelta a vuelta las décimas empezaron a caer del lado del británico y la distancia empezó a bajar hasta que en la vuelta 10, Hamilton se situó a algo más de un segundo con respecto al piloto de Red Bull.

Sin embargo, cuando todo apuntaba a que el McLaren, al que se le veía con mucho más ritmo que al Red Bull, le quitaría las pegatinas al bólido azul, Vettel sacó a relucir lo mejor de sí y dio un auténtico recital de pilotaje, sacando hasta la última décima de segundo a su monoplaza. De esta forma, el alemán pese a que no logró despegarse de Hamilton en ningún momento sí que al menos dio muestras de que no iba a conceder la más mínima facilidad al británico. Con ambos pilotos repartiéndose casi por igual el protagonismo y calcándose los tiempos vuelta a vuelta, parecía que lo peor había pasado para el alemán.

Por detrás, Alonso seguía cediendo tiempo con Webber mientras que empezaba a ver con recelo cómo llegaba por detrás Kimi Raikkönen, especialmente después que el finlandés protagonizase uno de los adelantamientos de la temporada tras una espectacular pasada a Nico Hulkenberg, de esos que quitan el aliento. Una situación francamente incómoda para el asturiano porque si Kimi lograba darle caza, prácticamente decía adiós al Mundial.

Pero una vez más, esa especie de “baraka” que ha acompañado en bastantes ocasiones este año a Alonso volvió a acordarse del asturiano. Como si de una conjunción astral se tratase,  al llegar a la vuelta 17, de forma casi simultánea Hamilton empezó a recortar diferencias de nuevo con Vettel hasta ponerse a tiro de DRS y el Red Bull de Mark Webber se paraba de forma lamentable, por una nueva avería en el alternador de su coche y decía adiós a la carrera. Le caía del cielo, pues, la tercera plaza a Alonso ya que Kimi, aunque se acercaba, se mantenía a unos prudentes nueve segundos del español, lo que le daba una nueva visión de la carrera y a sus opciones de cara al título.

Pese a todo, de nuevo Vettel logró zafarse del empuje de Hamilton mientras que Alonso, sabedor de que Raikkönen se acercaba, cometió una pequeña salida de pista. Por eso, llegados a la vuelta 20, Hamilton y Alonso fueron llamados a boxes, entrando casi a la vez. Sin embargo, los nervios en el equipo Ferrari y una tuerca encasquillada en la rueda trasera derecha de su monoplaza, le hicieron perder más de tres segundos al español, que veía cómo Jenson Button y sus sorprendentes ruedas duras, que venían de protagonizar un espectacular adelantamiento a Senna le ganaban la partida.

A partir de ahí y hasta la vuelta 30 aproximadamente se vivió un período de cierta “calma chicha” en el que Button, que seguía sin cambiar sus ruedas, seguía luchando por adelantar a Massa, que pese a todo mantenía un ritmo endiablado y luchaba por mantener su posición con el británico y con Raikkönen, al que un error en su pitstop, muy similar al de Alonso, hizo que perdiera en boxes lo que había ganado unas vueltas atrás. Esto dio tranquilidad a Alonso, que seguía circulando en una cómoda tercera plaza, más cómoda ahora que, además, Massa había logrado rebasar a Kimi.

Al mismo tiempo, por delante Vettel se mantenía a una prudencial distancia a Hamilton. Pero de forma sorprendente, a partir de la vuelta 30 las cosas empezaron a cambiar. El McLaren del británico empezó a funcionar como un reloj suizo y tras varias vueltas rápidas consecutivas, se situó nuevamente a rebufo del Red Bull y, como ocurrió en el primer tercio de carrera, cuando todo parecía perdido para Vettel, éste sacó nuevamente el manual y entre él y Hamilton se despacharon una serie de vueltas rápidas, en un duelo memorable y una soberana lección de pilotaje por ambas partes de esos que se recordarán en el tiempo y que demuestran por qué ambos son campeones del mundo.

Pero hoy era el día de Hamilton y, por más que se pudo defender, el ritmo del McLaren, sensiblemente superior, acabó por imponerse y tras varias intentonas fallidas, en la vuelta 42 el británico rebasó sin especial dificultad al alemán, dando un nuevo giro de tuerca a la situación del campeonato. Este adelantamiento, más celebrado por los tiffosi de Ferrari incluso que en el box de McLaren, devolvía la esperanza a Fernando Alonso.

Aun así, y pese a que Hamilton no tardó en poner tierra de por medio y en apenas un par de vueltas la diferencia estaba ya en torno a los dos segundos, el alemán decidió que no había dicho su última palabra. Así,  cuando mejor parecían las cosas para el campeón inglés, Vettel comenzó a recortarle poco a poco la ventaja, iniciándose un nuevo duelo en el que el germano logró ponerse a tan sólo un segundo a falta de cinco vueltas para el final.

Paralelamente, Alonso continuaba navegando por tierra de nadie a más de 30 segundos de la cabeza, seguido de Massa. que había consolidado su cuarta plaza. Por su parte Jenson Button desplazaba aún más abajo a Raikkönen con un adelantamiento colosal en la vuelta 44 que dejaba las cosas prácticamente inalteradas hasta el final, de no ser porque Pastor Maldonado casi provoca un infarto al bueno de Sir Frank Williams cuando, a falta de dos vueltas para acabar, realizó un fratricida adelantamiento a su compañero Senna en el que ambos monoplazas se tocaron literalmente y a punto estuvieron de finalizar destrozados fuera de la pista.

Las dos últimas vueltas estuvieron llenas de incertidumbre por saber quién se llevaría la vuelta rápida ya que, pese a que hasta la vuelta 54 Vettel no pareció tirar la toalla, Hamilton, Massa y el propio Vettel pugnaron por el honor de ser el protagonista del giro más veloz al rutilante trazado de Austin, siendo el alemán el que se acabó por llevar ese preciado reconocimiento y terminó pegado al McLaren del vencedor.

Bandera a cuadros para Lewis Hamilton, seguido de cerca por Sebastian Vettel

Lo mejor y lo peor del día

Lo mejor, sin duda alguna, no sólo el espectacular circuito texano de Austin, una auténtica joya de la ingeniería al servicio del pilotaje, sino el duelo apasionante mantenido entre Lewis Hamilton y Sebastian Vettel durante casi toda la carrera. Hamilton dio una soberana lección de coraje y técnica, que fue respondida de la misma forma y en todo momento por el actual campeón. Sólo un par de momentos puntuales de un mínimo desfallecimiento del Red Bull, hoy muy por debajo de lo esperado, decantaron la balanza hoy a favor del inglés, por otra parte justo vencedor.  Aun así, cualquiera de los dos que hubiera ganado hoy habría sido acreedor de la victoria porque ambos, sin duda, lo merecieron sobradamente.

Siempre se ha echado en cara por ciertos sectores del periodismo deportivo y por determinados aficionados que Vettel ganaba por contar siempre  con el mejor coche y por encontrarse siempre con el viento a favor. Pues bien, hemos podido ver por fin al campeón alemán bajo presión y hay que decir que, tanto en Abu Dhabi, donde remontó una carrera ciertamente adversa como hoy en Austin, la reacción de Vettel ha sido la de un auténtico campeón, que se merece con creces este título, por más que Alonso y su pundonor, sea también un justo y merecido aspirante. Lástima que a Hamilton no le haya acompañado la suerte en ésta su última temporada en McLaren, puesto que de no haber mediado abandonos como los de Singapur o Abu Dhabi, otro gallo le habría acompañado.

Imagen del bonito duelo mantenido hoy entre Sebastian Vettel y Lewis Hamilton

También hay que destacar a dos pilotos que han protagonizado sendas remontadas espectaculares. El primero de ellos, Felipe Massa. Muy rápido todo el fin de semana, incluso más que su compañero en algunos momentos, tuvo que asistir a la enésima bajada de pantalones desde que comparte box con Alonso. En esta ocasión tuvo que ceder su plaza en la parrilla de salida, en base a una triquiñuela llevada a cabo por su equipo y, pese a perder cinco puestos, estuvo a la altura del coche que lleva y finalizó en un excelente cuarto lugar, estando en un tris incluso de llevarse la vuelta rápida de la carrera.

El segundo ha sido el denostado piloto francés Romain Grosjean. El galo ha firmado hoy una gran carrera pese a su engañoso séptimo puesto final. Tras una mala salida, se marchó fuera de la pista en un trompo espectacular y llegó a caer hasta la 22ª posición y sin embargo, ha realizado hoy una excelente remontada que le llevó muy cerca de su compañero Raikkönen, al que no nos cabe duda que le hubiese atacado de haberse puesto a tiro.

Lo peor, el descalabro una vez más de Mark Webber. El australiano estaba llamado hoy a ser el escudero de lujo de Sebastian Vettel pero tuvo que ceder ante el empuje de Hamilton y cuando, al menos, estaba manteniendo bajo control a Alonso, para dejarle fuera del pódium, el dichoso alternador, que tanta guerra le ha dado a Red Bull este año volvió a fallar, dejándole el tercer puesto en bandeja al español. Mala suerte pues para el simpático piloto australiano, que ha completado una temporada para olvidar.

Por último, mal nuevamente Sergio Pérez. Desde que anunció su fichaje por McLaren para el próximo año va de mal en peor y nuevamente ha quedado fuera de los puntos por quinta vez consecutiva. Hoy ha estado superado en todo momento por los Lotus, los Force India y los dos Williams, contra los que ni él ni su compañero Kobayashi han podido luchar en ningún momento y no ha dejado ni una sola muestra de su talento en toda la carrera. Esperamos mucho más de él, especialmente en este tipo de carreras.

Clasificación de la carrera y del Mundial

Tras 56 emocionantes vueltas, el GP de las Américas ha finalizado de la siguiente forma:

1º) Lewis Hamilton (McLaren Mercedes), en 1h 35′ 55”

2º) Sebastian Vettel (Red Bull Renault), a 0,6”

3º) Fernando Alonso (Ferrari), a 39,2”

4º) Felipe Massa (Ferrari), a 46”

5º) Jenson Button (McLaren Mercedes), a 56,4′

6º) Kimi Raikkönen (Lotus), a 1′ 4”

7º) Romain Grosjean (Lotus), a 1’10”

8º) Nico Hulkenberg (Force India Mercedes), a 1′ 13”

9º) Pastor Maldonado (Williams Renault), a 1′ 13”

10º) Bruno Senna (Williams Renault), a 1′ 15”

Simpática instantánea de Hamilton, tocado con un sombrero texano en el pódium

La carrera de hoy nos deja el título mucho más cerca de Sebastian Vettel, que suma 273 puntos, 13 más que Fernando Alonso. No obstante y, como hemos contado al principio, esos 260 puntos podrían servirle al asturiano aún para ganar el Mundial. Lo tiene muy difícil pero peor lo tenía el propio Vettel en 2010 cuando se presentó en Abu Dhabi a 15 puntos del entonces líder Alonso y todos pudimos ver cómo se alzó contra todo pronóstico con el campeonato.

Evidentemente, no es normal que se repita lo ocurrido en aquella carrera, como difícil es que se repita lo ocurrido en Interlagos en 2007 con Kimi Raikkönen o en 2008 con Lewis Hamilton. Aun así, las posibilidades de Alonso están en su mano y, dado que el asturiano ha logrado subir al pódium en seis de las últimas ocho carreras (sólo quedó fuera en Spa y Japón por sendos accidentes en la salida), no parece descabellado pensar que, al menos él, hará su parte del trabajo. Que luego Vettel quede por detrás del español o por cosas del destino, no acabe la carrera son cosas de un futuro aún por escribir.

Quien aún no parece tener asegurada la tercera plaza final es el siempre sorprendente Kimi Raikkönen. Pese a que hoy no ha sido su día, ha finalizado sexto, lo que le da una ventaja de 16 puntos sobre Lewis Hamilton, una diferencia que puede ser suficiente, especialmente viendo lo mal que se le ha dado siempre este circuito al británico. Aquí perdió un campeonato que tenía en su mano en 2007 y a punto estuvo de perder el del año siguiente (con aquel adelantamiento a Timo Glöck en la última curva cuando Massa celebraba un Mundial que creía haber ganado) y es un circuito en el que nunca logró ganar y su mejor puesto fue un tercero en 2009.

Por su parte, quien sí ha cantado hoy el “alirón” es el equipo Red Bull. Sus 440 puntos, cimentados en seis victorias (cinco a cargo de Sebastian Vettel y dos a cargo de Mark Webber) junto a otros tantos pódiums, han sido inalcanzables para el resto de escuderías y, de nuevo y por tercera vez, el equipo austríaco se ha alzado con el Campeonato del Mundo de Marcas.

La pugna se mantiene ahora por saber qué escudería se alza con el subcampeonato, en una dura pugna entre Ferrari, segundos con 367 puntos y McLaren, terceros, con 353 puntos. Lotus, con 301 puntos ya no tiene posibilidades matemáticas de mejorar, aunque para el equipo de Enstone, finalizar el campeonato como cuarto mejor equipo es un premio más que merecido y cuyo director habría firmado con los ojos cerrados en el mes de marzo.

Sebastian Vettel junto a Adrian Newey festejando el tercer Mundial obtenido por Red Bull
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Autor: Diego J. Montero

Impenitente fan de Bruce Springsteen y madridista confeso, Mourinhista hasta las cachas y aficionado a los coches, a las motos y, en definitiva, a todo aquello que huela a gasolina...

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