GP de Mónaco: Rosberg reina en el Principado tras una accidentada carrera


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De auténticamente brillante y muy merecida hemos de catalogar la victoria de Nico Rosberg en Mónaco, en una carrera marcada por una serie de accidentes que motivaron, entre otras cosas, una suspensión temporal y la entrada en pista de varios Safety Car. Sin embargo, no se le puede poner ni un solo pero al triunfo del joven piloto de Mercedes tras dominar de forma también ciertamente meritoria en los entrenamientos de calificación del sábado.

Desterrados al parecer los problemas con los neumáticos, que han venido lastrando al equipo alemán durante este inicio de temporada, Rosberg ha dominado de principio a fin sin sufrir el más mínimo contratiempo y dominando a placer y en todo momento a todos sus rivales. Sus acompañantes en el cajón han sido los Red Bull de Sebastian Vettel y Mark Webber que, si bien, pudieron superar en boxes a Lewis Hamilton -el gran perjudicado hoy- no supusieron ningún problema para el joven piloto alemán, que con el triunfo de hoy logra un hito histórico, como es el que el padre e hijo ganen en la misma carrera, con 30 años de diferencia. Algo que sólo habían conseguido Damon y Graham Hill en el circuito de Monza.

Por otra parte, la jornada ha dejado dos grandes perjudicados como son Fernando Alonso, que finalizó séptimo -y gracias- y Kimi Raikkönen, que acabó décimo. Ambos pilotos tuvieron sus más y sus menos con Sergio “Checo” Pérez, cuya competitividad excesiva mandó a boxes al finlandés y le costó una sanción al español, antes de que el propio Pérez tuviese que poner punto final de forma prematura a su carrera.

Por último, decir que la carrera pasó por momentos de auténtico peligro con los accidentes de Felipe Massa, Pastor Maldonado y Daniel Riccciardo, que bien pudieron acabar de peor forma. Afortunadamente para todos, ninguno sufrió lesiones de importancia. Todo lo más, el brasileño de Ferrari tuvo que ser trasladado al Hospital Princesa Gracia de Mónaco para ser sometido a un examen más profundo, pero fue dado de alta a las pocas horas sin más consecuencia que un buen porrazo y alguna que otra magulladura.

Análisis de la carrera

Tal y como se esperaba, la carrera comenzó de forma muy limpia en la que todos los grandes favoritos lograron mantener sus posiciones. Sabedores sin duda de que la carrera sería larga y había que conservar los neumáticos y en un circuito como Mónaco, nadie quiso arriesgar en el arranque de la prueba. Sólo Sebastian Vettel, que intentó ganarle la posición a Lewis Hamilton, trató tímidamente de asomar el morro de su monoplaza, aunque sin éxito.

Momento de la salida del GP de Mónaco, con el dominio de Mercedes
Momento de la salida del GP de Mónaco, con el dominio de Mercedes

A partir de ahí, la carrera entró en una fase de auténtico tedio y monotonía, en la que nadie, sobre todo los cuatro primeros, querían poner en riesgo el estado de sus neumáticos. En un trazado como el monegasco, donde los adelantamientos son prácticamente imposibles, todos luchaban por mantener la posición y para ello era vital no degradar en exceso las gomas, con el fin de ir, como mucho, a una sola parada. Ese era el objetivo y en ello se centró la práctica totalidad de participantes.

Ello nos dejó un ritmo de carrera francamente cansino, aburrido y en el que durante las primeras 20 vueltas nadie quiso arriesgar más de lo necesario. Salvo hechos puntuales, como el El tren que se había  formado hacía que entre los 12 primeros apenas hubiera 10 segundos de diferencia y nadie, salvo Rosberg, que abría un ligero hueco, pudiera irse más allá de unos metros con respecto de sus rivales.

El miedo a un desfallecimiento de los neumáticos era tal, que durante varias vueltas hasta Guiedo Van der Garde se permitió el lujazo de marcar una vuelta rápida y salvo detalles puntuales, como el hecho de ver el Marussia de Charles Pic en llamas, tras una avería mecánica en su motor, la carrera estaba siendo literalmente un auténtico pestiño, amenizado únicamente por la pugna que mantuvieron los dos McLaren, especialmente el del mexicano Pérez, absolutamente desatado en el día de hoy.

Fue a partir de la vuelta 23 cuando el equipo Mercedes dio orden a Nico Rosberg de empujar. Esto animó el cotarro ya que a este aumento de ritmo le siguieron de inmediato sus rivales, con el fin de dar el último achuchón a unos ya casi exhaustos compuestos. De hecho, fue en la vuelta 26 cuando comenzaron a entrar los primeros monoplazas en boxes a realizar el más que previsible único pitstop de la jornada. Primero Webber, seguido de Raikkönen, Button y Alonso, el cual pese a que estiró su parada un par de vueltas más que el finlandés, no logró su objetivo de rebasarle en boxes, teniendo que conformarse con mantener su discreta sexta plaza a salvo.

Curiosamente, sólo los Mercedes y el Red Bull de Vettel aguantaban en pista sin parar hasta que en la vuelta 31, los tres primeros (Rosberg, Hamilton y Vettel)  se toparon con la fortuna de cara cuando, llegados a la vuelta 32, Felipe Massa perdió el control de su Ferrari F138 a la salida de una recta y tras chocar con el muro, acabó con su monoplaza destrozado contra las protecciones, exactamente en el mismo punto en el que apenas 24 horas antes había sufrido un aparatoso accidente en la tercera tanda de entrenamientos libres.

El golpe fue bastante importante y, de hecho, motivó la entrada en pista del coche médico que atendió in situ a un cariacontecido Massa que, collarín en ristre, era evacuado a un hospital cercano para ser sometido a observación, aunque afortunadamente fue dado de alta apenas un par de horas más tarde, como él mismo confirmó por Twitter a todos sus seguidores. En todo caso, el accidente motivó la entrada en pista del Safety Car.

Cuando digo lo de la fortuna de Vettel y de Rosberg es debido a que entre el momento del accidente y la salida del coche de seguridad a pista transcurrieron un par de vueltas, que fueron debidamente aprovechadas por los dos pilotos alemanes para realizar sus respectivas paradas, mientras que Hamilton que, apenas tardón una vuelta más que sus rivales, se encontró descabalgado, de modo que cuando el británico se reincorporó a pista, lo hizo en cuarta plaza, justo detrás de los dos Red Bull y sin posibilidad física de rebasarles. Ese fue el comienzo del fin de las posibilidades de Hamilton para acceder a un casi seguro pódium.

Así las cosas y tras seis interminables vueltas a la cola del Safety Car, se relanzó la carrera con todo por decidir en un mar de incógnitas. ¿Aguantarían los compuestos más de 40 giros al trazado monegasco o sería necesaria una segunda parada? El caso es que en cuanto se relanzó la carrera, Rosberg prefirió no quedarse a preguntar y se marchó de inmediato cobrando una cómoda ventaja de un par de segundos sobre un discreto Sebastian Vettel, cada vez más preocupado por conservar su posición y mantener una distancia prudencial con respecto a sus más inmediatos seguidores. Máxime cuando su compañero de Red Bull y tercero en discordia, Mark Webber, empezó a ser acosado por un encorajinado Lewis Hamilton que aprovechaba el más  mínimo resquicio para enseñarle el morro de su Mercedes, hasta el punto que en Loews -una curva que, como veremos, dio mucho juego- casi llegaron a tocarse.

El Safety Car, protagonista involuntario del día de hoy
El Safety Car, protagonista involuntario del día de hoy

Por detrás las cosas parecían tranquilas ya que Alonso, sin ritmo toda la carrera, no sólo no podía con Kimi Raikkönnen sino que además veía por su retrovisor cómo los McLaren de Button y Pérez se le iban acercando poco a poco a medida que iban pasando las vueltas. Sin embargo, en la vuelta 42,  el asturiano no perdió la ocasión de intentar asomarse al balcón de Raikkönen apenas sí tuvo oportunidad de tenerle a tiro, cómo no, en la curva de Loews.

Ahora bien, esa jugada ciertamente arriesgada, a punto estuvo de costarle un discurso al español, ya que cuando se situó por el exterior para atacar al Lotus del finlandés, Jenson Button intentó algo aún más difícil como era adelantar a los dos. Algo no sólo arriesgado sino disparatado porque este ataque fallido finalizó con el alerón del McLaren tocando el neumático trasero derecho del Ferrari.

A partir de ese momento, empezó el recital de Sergio Pérez. El mexicano, con mucho ritmo y sobre todo con muchísima energía, protagonizó un soberbio adelantamiento a su compañero Button en la chicane que se encuentra a la salida del túnel . Como el propio piloto británico admitió, se durmió en los laureles y su compañero aprovechó el único resquicio disponible entre el muro y el monoplaza para rebasarle. Desde ese mismo momento, se vio que sus siguientes objetivos serían, por ese orden, el Ferrari de Fernando Alonso y el Lotus de Kimi Raikkönen. 

No se hizo esperar demasiado el piloto azteca ya que en la siguiente vuelta Pérez lo intentó de nuevo y en la misma chicane pero con Fernando Alonso como protagonista. Sin embargo, el español fue más cauto que Button y ante el empuje del mexicano, decidió saltarse la chicane para evitar el impacto con el monoplaza de su rival. Esta maniobra no pasó inadvertida a los ojos de los comisarios, que obligaron al español a ceder su posición al mexicano por haber obtenido ventaja saltándose la chicane.

La duda estaba en el momento en el cual Alonso dejaría su puesto a Pérez. No hubo que esperar demasiado ya que en la vuelta 46 se produjo otro incidente bastante serio que marcaría nuevamente la carrera, entre el Williams de Pastor Maldonado y el Marussia de Charles Pic en la recta de Tabac. En esta ocasión, el piloto galo cerraba levemente la puerta al venezolano cuando éste intentaba rebasarle por el exterior, cerrándole toda escapatoria, con lo que el Williams se empotró violentamente contra las protecciones, hasta el punto que las arrancó de cuajo, cruzándolas sobre la pista.

Ante esta tesitura y pese a que Pastor Maldonado salía afortunadamente ileso y por su pie de la zona, los comisarios sacaron una más que inevitable bandera roja y la carrera fue suspendida aproximadamente durante media hora. Transcurrido este período de descanso forzoso, la carrera se relanzó, ya con Alonso por detrás de Pérez y comandada de nuevo por el Coche de Seguridad, que se mantuvo en pista durante un par de vueltas.

Una vez desatadas las hostilidades, Rosberg -al que su triunfo se le volvía a poner cuesta arriba- no esperó ni un momento a poner pies en polvorosa y, junto a sus dos perseguidores, no tardaron apenas tiempo en abrir hueco con respecto al resto. Lewis Hamilton parecía resignado y todo apuntaba a que las cosas no darían mucho más de sí.

Nico Rosberg dominó a placer toda la carrera en Mónaco
Nico Rosberg dominó a placer toda la carrera en Mónaco

Sin embargo, un nuevo e inesperado invitado se apuntó a la fiesta y se unió a Sergio Pérez como animador de la misma. Nos referimos a Adrian Sutil. El piloto alemán estaba protagonizando una gran carrera y en la vuelta 51 no dudó en adelantar en Loews a un, de nuevo, timorato Jenson Button en la ya famosa curva de Loews, mientras que Sergio Pérez ya había puesto su mira en el Lotus de Raikkönen.

Todo apuntaba a un duelo estelar ya que al Checo se le veía con un hambre inusitada y todos sabemos que Iceman es un hueso de los más duros de roer. De ahí que, cuando en la vuelta 52 el Lotus se le puso a tiro al McLaren a la entrada de la chicane, el mexicano no dudó en tirarse sobre el monoplaza de Kimi el cual, como le ocurrió a Alonso, tuvo que salirse de la chicane para evitar el más que previsible impacto. El mexicano fue, a partir de ese momento, foco de las iras de Raikkönen, el cual, absolutamente colérico, no dudó en tacharle de “idiota” por radio y le acusó de querer arruinar su carrera en el día de hoy.

Mientras tanto, Sutil seguía con su peculiar batalla contra todos y en este caso, su siguiente “víctima” fue Alonso. Como digo, el asturiano pecó de falta de ritmo y de un cierto conservadurismo que el alemán de Force India percibió de la misma forma que los perros huelen el miedo. Por eso  y tras varias tentativas, en la vuelta 57 el piloto germano aprovechó un enorme hueco dejado por Alonso en la curva de Loews para rebasarle de forma casi suicida, en el vértice de la misma curva, hasta el punto que ambos casi se tocan.

A partir de ahí, con todo aparentemente cocinado y servido en los primeros puestos, sólo faltaba por decidir si Sergio Pérez lo volvería intentar con Raikkönen y si Sutil podría llegar a la pareja en discordia, máxime cuando Rosberg controlaba la carrera cómodamente, Vettel y Webber seguían a lo suyo y Hamilton se quejaba amargamente por radio del graining de sus ruedas delanteras.

Pero héte aquí que las cosas no serían tan sencillas para Rosberg. El alemán, que se las prometía tan felices tras más de dos horas metido en el Mercedes, todavía tendría que esperar algo más para ver su sueño cumplido. En este caso, llegados a la vuelta 63, otro “clásico” en estas lides como es Romain Grosjean volvía a hacer de las suyas a la entrada de la chicane, embistiendo de forma brutal al Toro Rosso de Daniel Ricciardo, que salió volando literalmente hecho añicos.

Esta nueva majadería del piloto francés le ha costado, de hecho, una dura sanción ya que, al finalizar la carrera ha sido sancionado con 10 puestos para la próxima carrera por causar un accidente que, de forma milagrosa, no le costó un serio disgusto al joven piloto australiano.

El caso es que de nuevo volvía el Safety Car a pista, en la que se mantuvo durante cuatro interminables vueltas y, de nuevo, Rosberg no quiso esperar a la gloria y, sabedor de la estrategia conservadora de Red Bull y de los problemas de su compañero Hamilton, decidió abrir hueco de inmediato, a la espera de que pasaran pronto las 11 vueltas que quedaban para el final de carrera.

Sin embargo, Sergio Pérez se había propuesto dar guerra hasta el final y, conociendo los problemas de refrigeración que tanto parón le habían generado al Lotus de su rival, no dudó en repetir la “hazaña” que había intentado unas vueltas atrás. En la vuelta 69, el mexicano vio un hueco entre el muro y el monoplaza de Raikkönen, justo a la entrada de la chicane y se tiró como un poseso a por él. El problema es que el finlandés defendió la posición y cerró las puertas al McLaren y el impacto fue inevitable. El monoplaza de Pérez chocaba, por un lado, con el muro dañándose gravemente el alerón delantero, al tiempo que lo hacía también contra el Lotus de su rival, ante la desesperación y un cabreo oceánicos del finlandés.

Aparentemente el mejor parado fue el McLaren, ya que el Lotus sufrió un pinchazo que le obligó a entrar en boxes, dando al traste todas sus opciones de puntuar. Aun así, pronto se vio que el monoplaza del piloto azteca estaba peor de lo que parecía y empezó a dar síntomas evidentes de  subviraje, haciéndose cada vez más ingobernable, especialmente en curva. Con un ritmo absolutamente lento, el McLaren acabó por decir adiós a la carrera apenas una vuelta después, tras salirse precisamente en la zona más revirada del circuito.

Paralelamente, el tren que el ritmo que Pérez se había visto obligado a llevar sirvió para que Alonso fuese alcanzado y rebasado fácilmetne por Jenson Button, terminando por rematar la pésima carrera del asturiano. A partir de ese momento, la carrera no dio para mucho más, salvo para ver cómo Kimi lograba arrancar un valioso punto al final de la prueba y, tras dos horas y media, Nico Rosberg vio cómo, merecidamente, la bandera a cuadros caía sobre su casco, en la segunda y sin duda más trabajada victoria de su carrera deportiva.

Lo mejor y lo peor del día

Lo mejor ha venido por el excelente ritmo de carrera de los dos Mercedes. Grandísimo fin de semana para ambos, protagonizando nuevamente un espectacular doblete en parrilla y sólo la mala suerte de entrar en boxes en un momento inadecuado, ha privado al equipo alemán de repetir este mismo doblete al final de la carrera. Muy bien Nico Rosberg, controlando en todo momento la carrera y eso que no ha sido fácil para el bravo piloto alemán ante tanto parón como los que hemos vivido hoy en Mónaco.

Aunque esta carrera, por su peculiaridad, no puede ser una piedra de toque adecuada sobre un posible punto de inflexión a los problemas de Mercedes con los compuestos de Pirelli, parece que los gravísimos problemas de desfallecimiento que venían acuciando al equipo teutón y que les ha venido privando de mejores resultados en estas primeras carreras.

Adrian Sutil, uno de los animadores en el trazado monegasco
Adrian Sutil, uno de los animadores en el trazado monegasco

Por otra parte, y aunque no pueda resultar popular ni adecuado, para mí “chapeau” por Sergio Pérez y Adrian Sutil. Sabedores que por montura eran sensiblemente inferiores a sus rivales, tanto el mexicano como el alemán han sabido jugar sus bazas arriesgando en momentos clave y llevando sus monoplazas al límite. Señores, esto es Fórmula 1 y no la sensación de estar en la N-III, a la salida de Madrid en vísperas de Semana Santa, con un atasco colosal motivado por el conservadurismo de los de arriba.

Para mí la Fórmula 1 es exactamente lo que hicieron Pérez y Sutil, es decir, hacer posible lo imposible y frenar si se puede unos metros más tarde que tu rival. La lástima es que el Checo no tuviese el premio que sí tuvo, por contra Sutil, que tras realizar la carrera de su vida, si vio recompensada su osadía y valor al volante con el premio del quinto puesto, la segunda mejor clasificación en su carrera deportiva.

También hay que descubrirse ante Kimi Raikkönen, que pese a verse último a falta de ocho vueltas para el final, logró remontar hasta el décimo lugar y arrancar un punto. Ahora bien, e parecieron impropias y absolutamente fuera de lugar las manifestaciones posteriores del finlandés sobre Pérez, del que dijo que “quizás necesite que le golpeen la cara para que aprenda”. Sorprenden estas palabras de alguien que en 2008 y en el mismo circuito hizo exactamente lo mismo con Adrian Sutil, al que arruinó la carrera cuando circulaba segundo.

Muy bien los dos Red Bull. Sin el más mínimo complejo, ambos pilotos se han dedicado toda la carrera a nadar y guardar la ropa, especialmente desde que tras el primer Safety Car, ambos se encontraron casi sin querer en segundo y tercer lugar. Desde ese momento no tuvieron el más mínimo empacho en correr de forma pausada para conservar sus neumáticos y, tras sus polémicas con Pirelli, también parecen haber superado sus problemas con los compuestos, a la espera de ver qué ocurre con los PZero que el fabricante italiano lleve a Canadá.

Los dos Red Bull brillaron con luz propia hoy en Montecarlo
Los dos Red Bull brillaron con luz propia hoy en Montecarlo

Por su parte, lo peor tiene hoy el color rojo de Ferrari. El fin de semana comenzaba con la mala noticia de la salida de Felipe Massa en el último lugar, tras un tremendo porrazo sufrido en la sesión de libres del sábado por la mañana y continuó con una malísima jornada de calificación para Alonso. Pero es que la falta de ritmo y de ambición del asturiano sorprendió profundamente.

Estaba claro que Mónaco no era un circuito para arriesgar ni para dejarse llevar por delante pero eché de menos una pizca más de mordiente por parte de Alonso, en vez del abúlico y conservador piloto que vimos en carrera. La explicación que ofreció el piloto español de Ferrari tiene su lógica ya que él dijo que prefería no arriesgar y llevarse otro “0” en su casillero y puntuar. Sin embargo esta imagen no encaja con el personaje, en cuyo vocabulario la palabra “conservadurismo” hacía tiempo que no se veía.

Por último, no quiero dejar pasar el exceso de protagonismo de los compuestos de Pirelli. No puede ser que el hecho de mantener a salvo unos neumáticos obligue a sufrir una carrera como la que llevábamos camino de “padecer” hasta que entró el primer Safety Car a pista. Con un miedo reverencial a apretar más de la cuenta o a arriesgar un punto más de agresividad llevó a que los tiempos durante las primeras 30-40 vueltas fuese más propio de una carrera de GP2  o de las Renault World Series que de la Fórmula 1.

Esperemos que las protestas sobre la degradación de los compuestos elevadas en su día por el mandamás de Red Bull no caigan en saco roto y se devuelva el protagonismo de las carreras a sus verdaderos  artífices que no son otros que los pilotos y sus monoplazas, no los neumáticos.

Sergio Pérez y Jenson Button, apretando durante la carrera de hoy
Sergio Pérez y Jenson Button, apretando durante la carrera de hoy

Clasificación de carrera y del Mundial

Después de casi dos horas y media y unas interminables 78 vueltas al circuito urbano de Mónaco, la carrera quedó de la siguiente forma:

1º) Nico Rosberg (Mercedes AMG) en 2h 17′ 52”

2º) Sebastian Vettel (Infiniti Red Bull), a 3,9”

3º) Mark Webber (Infiniti Red Bull), a 6,3”

4º) Lewis Hamilton (Mercedes AMG), a 13,8”

5º) Adrian Sutil (Force India Mercedes), a 21,4”

6º) Jenson Button (McLaren Mercedes), a 23,1”

7º) Fernando Alonso (Ferrari), a 26,7”

8º) Jean-Eric Vergne (Toro Rosso Ferrari), a 27,2”

9º) Paul Di Resta (Force India Mercedes), a 27,6”

10º) Kimi Raikkönen (Lotus), a 36,5”

Nico Rosberg, rodeado de todo su equipo celebrando su brillante victoria
Nico Rosberg, rodeado de todo su equipo celebrando su brillante victoria

En lo relativo a la clasificación del Mundial de Pilotos, las cosas no sólo no cambian sino que se ponen aún más de cara para el actual líder, que no es otro que el tricampeón Sebastian Vettel. El alemán ha sido sin duda el más beneficiado de lo ocurrido hoy en Mónaco, tras finalizar segundo y ha aprovechado el traspiés que han sufrido sus dos máximos rivales en la lucha por el título, Fernando Alonso y Kimi Raikkönen. De esta forma, el piloto alemán incrementa aún más su diferencia con respecto a sus perseguidores y acumula ya 107 puntos.

El finlandés Raikkönen continúa en segundo lugar de la clasificación general con 86 puntos, aunque la diferencia con respecto a Vettel se ha ampliado hasta los 21 puntos. Por su parte, Fernando Alonso con sus 72 puntos sigue ocupando la tercera plaza y reduce a 14 puntos su distancia sobre el piloto de Lotus.

A partir del piloto asturiano, se abre una brecha importante con respecto al resto de competidores, ya que el cuarto piloto es Lewis Hamilton, con 62 puntos, se sitúa bastante lejos de la “zona caliente” de la clasificación, de modo que el pescado parece vendido únicamente entre los tres primeros de la clasificación. No obstante, y viendo precedentes de otros años, aún queda mucho campeonato y, por descontado, que no hay nada perdido para ninguno de los primeros aunque Vettel parece haber cobrado una ventaja importante.

En lo relativo al Mundial de Constructores, el equipo Red Bull ha metido la directa y, gracias a su doblete en el pódium, se empieza a destacar del resto. Sus 164 puntos atesorados hasta el momento le sitúan como líderes indiscutibles de la categoría. Le siguen, aunque ya muy lejos, Ferrari con 123 puntos y Lotus con 112, aunque Mercedes, gracias a su victoria de hoy, también se mete en la pomada, situándose en cuarta posición con 109 puntos.

2 comentarios sobre “GP de Mónaco: Rosberg reina en el Principado tras una accidentada carrera

  1. Buenos días, Diego. Poco que añadir a tu magnífica disección de la carrera, y muy elogiable el trabajo que realizas en cada artículo al aderezarlos con datos, las clasificaciones, los vídeos, … ¡Cómo te le lo curras, amigo!
    En términos generales, coincidimos en casi todo, excepto en lo de Pérez, como ya quedaste tú constancia en mi Blog.
    Yo sí aplaudo a los conductores valientes y agresivos, pero siempre que esa valentía opte por el juego limpio y por no hacer estupideces innecesarias, y el Checo peca en exceso de imprudencias peligrosas y estúpidas, de hecho, hasta su compañero Button se ha quejado públicamente de lo “peligroso” que resulta a veces.
    Coincidimos plenamente en lo decepcionante que es la irregularidad de Ferrari y en que no es propio de Alonso conducir de forma tan poco atrevida, y ya conoces mi opinión, creo que Mónaco no merece estar en el Calendario, que es un capricho de Bernie, no una carrera como debe ser.
    Me sorprende que no hagas mención a los famosos test de Montmeló, porque sí todo lo que se conoce hasta ahora es cierto, la victoria de Mercedes sería mucho más que cuestionable, aunque no hay duda de que han dado un salto adelante importante.
    Un fuerte abrazo, amigo mío.
    Jesús. @jemarey43 #PasiónxlaF1

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    1. Iba a hacerlo pero una desgracia personal me ha alejado de Madrid estos días y no he podido meterme en harina. Gracias como siempre por tus más que inmerecidas palabras. Eres muy grande, Jesús.
      Un abrazo

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