María de Villota celebra su “primer cumpleaños” en compañía de los niños de su ONG


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Es curioso lo rápido que pasa el tiempo para todos. Apenas hace un año, la brava piloto madrileña María de Villota  sufrió un terrible accidente en el Aeródromo de Duxford mientras llevaba a cabo unos entrenamientos privados para el equipo Marussia de Fórmula 1. Aquella mañana nadie podía sospechar que la piloto española vería su más que prometedora carrera truncada de raíz, hasta el punto que ese desgraciado accidente estuvo a punto de costarle la vida. Finalmente, María logró salir adelante con el tesón y la fuerza interior que, contra viento y marea, le hizo llegar a lograr su sueño de pilotar en la máxima categoría del automovilismo mundial.

Una fuerza que le permitió levantar el vuelo y sobreponerse a las graves secuelas sufridas de aquel accidente y, aunque más lejos de los circuitos y del olor a gasolina, nos ha dejado a una nueva María de Villota, más fuerte y solidaria, dedicada a ayudar a los demás de forma totalmente desinteresada. Y es que, además de cumplir con su papel como miembro de la Comisión de Pilotos y de la asociación Women in Motorsport de la FIA, la bravísima María nos ha mostrado su lado más humano, al convertirse en embajadora de la Fundación Ana Carolina Diez Mahou.

Dicha Fundación es una asociación sin ánimo de lucro, dedicada a ayudar a niños con algún tipo de enfermedad neuromuscular genética, en especial aquellos que padecen miopatías mitocondriales o distrofias musculares. Unas dolencias encuadradas dentro de las conocidas como “enfermedades raras” pero que, en su conjunto, afectan a un importante número de familias en todo el mundo.

Por eso, el pasado día 3 de julio, fecha de su fatal accidente, María de Villota decidió celebrar el que élla misma ha considerado como su “primer cumpleaños” rodeada del que considera su “nuevo equipo”. Un equipo que no es otro que el integrado por varios niños afectados por enfermedades mitocondriales y neuromusculares, pertenecientes a la Fundación de la que élla es embajadora.

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La fiesta, que se llevó a cabo en los jardines de la sede de la asociación en Madrid, tuvo como protagonistas destacados a varios niños que ya han conseguido recibir más de 1.000 sesiones de tratamiento rehabilitador gracias la labor de María y la pulsera solidaria de Durán, que este verano saldrá a la venta con nuevos colores.

En un emotivo discurso, María de Villota comentó que “a pesar de que en estos 12 meses mi vida ha cambiado por completo, sigo recordando la suerte que tuve de poder contarlo. El mejor regalo que me ha dejado el accidente es el de vivir una nueva oportunidad pilotando mi vida de una forma diferente. No quiero llegar al pódium sola, quiero avanzar siempre de la mano de quien más lo necesita, con mi nuevo equipo de valientes, los niños y familias de la Fundación Ana Carolina Diez Mahou”.

Por su parte, Javier Pérez-Mínguez, director de la Fundación Ana Carolina Díez Mahou, dijo de la piloto madrileña que “Desde el accidente, toda la segunda vida de María ha estado centrada en ayudar a los demás, demostrando una serie de valores increíbles (entrega, lucha, amor incondicional, trabajo, amistad, honradez, sencillez y ternura), que representan a la perfección los ideales de nuestra Fundación. No hay palabras para agradecerle toda la labor que está haciendo para ayudar a estos niños, que por otro lado, necesitan toda la ayuda del mundo, porque se lo merecen”. 

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