Es indiscutible que el Papa Francisco ha supuesto toda una revolución en una institución cada día más cuestionada por muchas cuestiones, entre otras, su afición al lujo y al derroche. Sin embargo, el argentino Jorge Mario Bergoglio llegó al papado con unas ideas y un concepto de lo que la Iglesia debería ser en lo que a modestia y austeridad se refiere, ciertamente impensables hace unos pocos años.

Un vetusto Renault 4L, el nuevo coche del Papa
Un vetusto Renault 4L, el nuevo coche del Papa

En su escaso medio año de pontificado, el Papa Francisco se ha convertido en un ejemplo de modestia, frugalidad y sobriedad que puesto patas arriba a la Iglesia mundial.

En este sentido, el último ejercicio de austeridad que ha mostrado el pontífice argentino proviene de su actual vehículo. No me refiero exactamente al Papamóvil que el pontífice usa en sus actos públicos -que también es más modesto que el usado por Papas precedentes- sino que me refiero a su vehículo particular actual.

Lejos de lo que nos podemos imaginar, el coche de Jorge Bergoglio no es un coche caro ni lujoso sino todo lo contrario. El actual pontífce nos ha sorprendido a todos dejándose ver con un vetusto Renault 4L blanco del año 1984 y 300.000 kilómetros y,s obre todo, con una peculiar historia a sus espaldas.

El pasado 15 de julio, un cura de la ciudad italiana de Verona llamado Renzo Zocca. A punto de cumplir 70 años, Zocca se dirgió por carta al Papa Francisco y le contó que durante 25 años había sido párroco del barrio obrero de Saval, por el que se movió con el famoso Renault 4L . Un coche que le permitió ir y venir durante años por la deprimida barriada del Villagio Dell’Oca Bianca, una zona colindante con su parroquia en la que la droga y la marginación habían arraigado fuertemente.

Así pues, aprovechando que al veterano cura veronés le llegaba la hora de la retirada y, viendo que su coche seguía a pie de obra, pensó que nadie mejor que un Papa humilde y sencillo como Francisco para hacerse cargo y cuidar de su viejo compañero de fatigas hasta el final de sus días.

El Papa Francisco, recibiendo las llaves de su nuevo coche
El Papa Francisco, recibiendo las llaves de su nuevo coche

Lo realmente sorprendente vino después, cuando Rocca descubrió que la misiva no sólo había llegado a su destinatario sino que fue el propio Papa en persona el que se dirigó telefónicamente para darle las gracias por el presente. En dicha conversación, el sorprendido sacerdote le dijo al Papa que ese coche había dedicado toda su vida útil a los pobres y el pontífice accedió a quedárselo.

Pactaron la entrega en el Vaticano para el 7 de septiembre y ahí recibió el viejo Renault «Cuatro Latas» blanco y, ante la atónita mirada de la Guardia Suiza que custodiaba las instalaciones de San Pedro, tras agradecerle de nuevo el regalo, se subió en él y regresó conduciéndolo a su residencia de Santa Marta.