Visitando Fernando Alonso Collection


El pasado lunes, aprovechando el inicio de las vacaciones navideñas, se me ocurrió acercarme al Centro de Arte Canal para ver la exposición Fernando Alonso Collection.

Detalle del Ferrari F10 de 2010

Detalle del Ferrari F10 de 2010

He de confesar que iba más por el hecho de llevar a mis hijos y sacarlos de casa que por mí mismo. Y es que, como muchos de vosotros sabréis, el piloto asturiano no es precisamente santo de mi devoción.

No tanto porque no le reconozca las virtudes que le adornan como piloto, que son indiscutibles, sino más bien por ese halo de endiosamiento que, ciertos medios de comunicación y determinados periodistas, han montado a su costa, en una espiral que él nunca ha querido -o podido-parar. Eso, unido a determinadas manifestaciones públicas y actitudes del asturiano a lo largo de estos años, han hecho que le tenga una cierta antipatía personal.

El caso es que fui a la exposición sin más afán que pasar el rato y dejar que los niños, a fin de cuentas, los verdaderos protagonistas de estos días, estuviesen entretenidos. Sin embargo, desde el primer momento en que entramos a la sala, todos nos vimos inmersos en un mundo aparte y en el que la emoción y la pasión por las carreras se siente a flor de piel.

Lejos de parecer una oda grandilocuente al ego del piloto, algo que como digo, nos tiene muy acostumbrados a hacer determinados medios, la exposición es bastante aséptica y la presencia del asturiano, pese a que flota en el ambiente, no está omnipresente ni empalaga. Sólo una pequeña nota pública al inicio de la exposición en la que da una breve semblanza de sí mismo y un par de vídeos, muy cortos.

Primer kart de Fernando Alonso, construido por su padre

Primer kart de Fernando Alonso, construido por su padre

Todo lo demás, sus coches, sus trofeos desde pequeño, sus indumentarias a lo largo de estos años y muchos recuerdos, especialmente de sus primeros años. Con eso es suficiente para que, como digo, sin estar presente su figura, su personalidad y talento lo impregne todo y te haga partícipe de su grandeza como piloto.

Desde su primera indumentaria de piloto hasta el último trofeo otorgado recientemente a principios de diciembre por la FIA, que le acredita como subcampeón del mundo del 2013, la exposición recoge toda su trayectoria. Una trayectoria no sólo prolífica, ya que como todos sabréis, el asturiano fue bastante precoz, sino sobre todo exitosa.

El caso es que desde el primero hasta el último de los expositores, la exposición te atrapa y te envuelve en la magia del deporte del Motor, seas o no -como es mi caso- fan del piloto asturiano y te embebe de su espíritu competitivo y de la magia del mundo de la competición.

Detalle del Coloni de Fórmula Nissan

Detalle del Coloni de Fórmula Nissan

Basta con ser un simple aficionado a la Fórmula 1 para percibir que tanto esos pequeños karts que acompañaron la vida deportiva del joven Alonso como el resto de monoplazas, cobran vida. Hueles de repente la goma quemada, a gasolina, escuchas el rugir de esos motores y sientes la pasión por las carreras.

Estructura de la exposición

Centrándonos meramente en la exposición, hay que decir que está muy bien montada y perfectamente estructurada, en varias salas. Nada más entrar, nos encontramos con el reciente premio de subcampeón del Mundial de este año. Una forma muy interesante de abrir boca, justo antes de pasar al llamado  de la exposición.

Es una pequeña sala que alberga el material relevante de sus primeros años en el mundo del Karting. Desde el primer kart artesanal, su primer mono de piloto y su primera licencia oficial de piloto, obtenida a la temprana edad de tres años hasta el último de los karts, con el que se impuso en el Mundial de la categoría, con apenas 15 años.

Lola B99/50 de Fórmula 3000 del año 2000

Lola B99/50 de Fórmula 3000 del año 2000

Además recoge varios karts correspondientes a distintas categorías (cadete, infantil, etc), diversos trofeos (incluyendo el primer trofeo de su vida,el Campeonato Infantil de Asturias, obtenido a los siete años), así como distintos monos, cascos, etc., todos ellos correspondientes a sus inicios en el mundo de la competición.

A partir de ahí comienza lo verdaderamente mollar de la exposición. Nada más salir del módulo inicial nos encontramos de bruces con el Coloni con el que Alonso se impuso en la Fórmula Nissan de 1999, de la mano de Adrián Campos y el Lola B99/50 del equipo Astromega de Fórmula 3000 con el que finalizó cuarto el año 2000 y que le supuso el trampolín que le permitió dar el salto definitivo al Gran Circo.

Desde ese momento podremos contemplar el Minardi PS01, con el que Alonso debutó en el Gran Premio de Austrialia de 2001 y con el que dio sus primeros pasos en la Fórmula 1 y los tres primeros Renault F1, con los que el asturiano empezó su carrera ascendente al estrellato, de la mano de Flavio Briatore, incluyendo el Renault R23 de 2003, sobre el cual Alonso logró en Hungría el primer triunfo de un español en un Gran Premio.

Con Alonso ya convertido en un gran piloto, la exposición muestra en un módulo aparte los coches de su época más gloriosa en el Gran Circo, con los míticos Renault R25 y R26 con los que el asturiano se proclamó campeón del mundo de forma consecutiva los años 2005 y 2006. Tampoco podía faltar el McLaren MP4-22, con el que el piloto español fichó en 2007 por la escudería de Woking, uno de los más grandes equipos de la historia de la Fórmula 1 y con el que, por conocidas luchas internas, se le escapó el título en la última carrera.

Trasera del McLaren MP4-22 de 2007

Trasera del McLaren MP4-22 de 2007

El tercer y último gran módulo está integrado por los dos Renault en los que Alonso atravesó su peculiar purgatorio durante los años 2008 y 2009. Ya en Ferrari, también podemos ver  sus dos primeros monoplazas, en concreto el Ferrari F10 con el que estuvo a punto de proclamarse campeón del mundo en 2010, y el nefasto F150th Italia, que pasó sin pena ni gloria en 2011.

Pero por si fuese poco, en paralelo podremos contemplar- y también en orden cronológico, las equipaciones completas que llevó el asturiano junto a todos los trofeos obtenidos por el piloto español en cada año, incluyendo los monos, cascos, guantes y botas de los años 2012 y 2013. Incluso está el casco especial que se hizo para conmemorar el hito de haber sido el piloto con más puntos obtenidos en carrera en la historia de la Fórmula 1 y con el que corrió el último Gran Premio de la India.

Asimismo, la exposición cuenta con un par de salas de audiovisual, en el que se proyectan sendos vídeos cortos del piloto. En uno de ellos, Alonso cuenta en primera persona sus primeros años en el mundo del Motor y en otro, se pueden ver diferentes imágenes, todas ellas espectaculares, de su trayectoria como piloto de Fórmula 1, en una no menos espectacular pantalla panorámica. Pero en ningún caso se trata de vídeos empalagosos ni de excesivo autobombo. Más bien todo lo contrario, muy cortos pero ciertamente reveladores de la grandeza como piloto del asturiano.

Cockpit del Ferrari F150th Italia de 2011

Cockpit del Ferrari F150th Italia de 2011

Por último, la exposición cuenta con varias y muy útiles pequeñas secciones. Así, en el centro de la sala hay un enorme mostrador con diversos monitores táctiles en el que se recogen vídeos de los momentos más significativos de la carrera de Alonso, así como distintas instantáneas de su vida personal o sus estadísticas como piloto.

También hay un expositor con varios cascos dedicados por las grandes estrellas de la Fórmula 1 de estos últimos 10 años (David Coutlhard, Michael Schumacher, Sebastian Vettel, Lewis Hamilton, etc.).  También hay una sección de mecánica y reglamento, en la que se explica de forma gráfica y muy sencilla cosas como la aerodinámica, el significado de las diferentes banderas que se pueden ver en una carrera o el contenido de un motor de Fórmula 1.

Sin embargo, la última zona que queda por conocer de la exposición es, a modo de muchos -especialmente los muchos padres que allí nos dimos cita- la más útil e interesante si cabe de todo el Museo. Me refiero a la Zona Infantil. Un espacio en el que, en sesiones de 20 minutos cada una y cada media hora,  los más pequeños tienen su pequeño reducto destinado al entretenimiento.

Así pues, y diferenciados por grupos de edad (entre 4 y 5, de 6 a 8 y de 9 a 12 años) se alternan actividades relacionadas con el mundo del Motor, en general, y con Fernando Alonso, en particular. De forma totalmente gratuita, los más pequeños de la casa podrán asistir e interactuar en divertidos talleres de Creatividad, Buenos Hábitos o Seguridad Vial, que mantendrán a los niños ocupados mientras que los padres disfrutamos a fondo de la exposición.

Conclusiones

En definitiva, esta exposición es un sitio absolutamente imprescindible de visitar, sobre todo para los fanáticos de la Fórmula 1 y muy entretenido para todos. Sobre todo porque esta retrospectiva es, quizás,  la única forma de poder calibrar en su conjunto la grandeza de Fernando Alonso, de lo mucho que ha representado en el deporte español y en el mundo del Motor.

Ferrari F150th Italia de 2011

Ferrari F150th Italia de 2011

Pero sobre todo porque ayuda a entender lo mucho que la figura del asturiano, junto a la de otro histórico como Carlos Sáinz, ha permitido cambiar la percepción de la Fórmula 1 en España desde 2002, justo cuando Alonso empezó a mostrar su talento en el Gran Circo.

Y de lo lejos que quedan ahora esos tiempos en los que los pocos aficionados españoles  a la Fórmula 1 jaleamos como un gran triunfo aquel histórico punto de Luis Pérez-Sala en el GP de Brasil de 1989 y nos conformábamos con ver acabar las carreras a cualquiera de los escasos pilotos españoles que lograban llegar a la máxima categoría del automovilismo.

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