Allan McNish considera que a Fernando Alonso se le acaba el tiempo para ser campeón

9 Abr

El ex-piloto escocés Allan McNish, retirado de la competición en 2013, es uno de los colaboradores más importantes de la cadena británica BBC para los deportes de Motor y en una reciente columna de opinión, ha manifestado que a Fernando Alonso se le acaba el tiempo y las oportunidades para ser campeón.

Allan McNish considera que a Fernando Alonso se le acaba el tiempo para ser campeón

Allan McNish junto a Fernando Alonso en la pasada edición de las 24 Horas de Le Mans

En concreto, el tres veces ganador de las 24 Horas de Le Mans y Campeón del Mundo de Resistencia en 2013 se plantea en su artículo si será posible que Alonso pueda ganar su ansiada tercera corona mundial en la Fórmula 1 y sus conclusiones son ciertamente interesantes.

McNish, como no puede ser de otra forma, afirma algo en lo que creo que hay unanimidad entre aficionados y expertos y es que, por condiciones, es indudable que Fernando Alonso está en condiciones de ganar no sólo uno sino más Mundiales. Hoy por hoy, es de largo uno de los dos o tres mejores pilotos de la parrilla y estaría entre los mejores de la historia de este deporte.

Sin embargo, y en eso coincido plenamente con el escocés, la edad del asturiano -33 años- y sobre todo la motivación personal, en un equipo que ha tenido el arranque tan decepcionante como el que ha tenido McLaren, son determinantes, lo que nos permite concluir que quizás a Fernando Alonso ya no le dé tiempo de ser tricampeón mundial de Fórmula 1. Veremos por qué.

La motivación de Fernando Alonso, clave tras años de sinsabores

Está claro que Alonso no es ya un chaval y, por mucha ilusión que destile al afrontar este nuevo proyecto en Woking -quizás el último de una larga carrera en la Fórmula 1- está claro que el paupérrimo rendimiento del MP4-30 ha supuesto un enorme jarro de agua fría sobre las espaldas del piloto español.

No podemos olvidar que la carrera de Fernando Alonso ha estado jalonada no tanto de decisiones quizás erróneas (algo fácil de ver con el paso del tiempo pero comprensibles en su momento) sino de grandes sinsabores y frustraciones, que le han llevado a quedarse con la miel en los labios en al menos tres ocasiones en los últimos ocho años.

Fernando Alonso, durante el GP de Abu Dhabi 2010, su mayor frustración de estos años

Fernando Alonso, durante el GP de Abu Dhabi 2010, su mayor frustración de estos años

Así pues, Alonso tuvo que ver cómo en McLaren tiraban por la borda el Mundial de 2007 por culpa de unas absurdas luchas intestinas entre él y su debutante compañero, Lewis Hamilton. Luchas que acabaron no sólo con la salida del español por la puerta de atrás sino por la vergonzosa derrota del británico en Interlagos en la última carrera en favor de Kimi Raikkönen.

Tras dos erráticos años en Renault (2008 y 2009), a bordo de monoplazas nada competitivos y sacudido por la polémica del famoso escándalo de Singapur que supuso el descabezamiento del equipo y la salida del propio fabricante de la Fórmula 1, Alonso dejó escapar varias ofertas, algunas muy suculentas de Honda (luego Brawn y Mercedes) o Red Bull, en detrimento de aguantar dos años para llegar a Ferrari.

Pese a su debut triunfal en Bahrein en 2010, en su primera carrera vestido con los colores del equipo de Maranello, ese año acabó con la debacle de Abu Dhabi, donde se le escapó un título, quizás el que más cerca estuvo de ganar desde que alzó con su último campeonato, allá por 2006 con Renault.

A partir de ese momento y pese a un continuo carrusel de cambios de ingeniero, diseñadores y mecánicos, las cosas nunca pintaron como él esperaba y, salvo el espejismo de 2012, donde le disputó el Mundial a Vettel en la última carrera del año, disputada en Brasil, luego no volvió a levantar cabeza.

Su final en Ferrari vino precedido de una temporada desastrosa, la peor de los últimos 20 años y, frustrado por la falta de resultados, abandonó Maranello dos años antes del fin de su contrato. El asturiano incumplió su palabra dada en 2010, cuando afirmó que no se marcharía a otro equipo después de Ferrari porque aquello era lo máximo e irse sería dar un paso atrás en su carrera.

Finalmente, y tras su rocambolesco fichaje por McLaren, todo hacía presagiar que su llegada a Woking, de la mano de Honda, le iba a reportar por fin el proyecto vencedor que, sin duda, Alonso se merece.

Frustrante inicio de temporada para Alonso en McLaren Honda

Frustrante inicio de temporada para Alonso en McLaren Honda

Sin embargo, las cosas no han podido ir peor hasta el momento. Una pretemporada funesta para los de Woking, marcada además por el extraño accidente del asturiano -que le ha mantenido fuera de combate durante más de un mes- ha sido un duro golpe para el español.

Un golpe acentuado, nos guste o no, por la gran victoria de Sebastian Vettel en su segunda carrera oficial con Ferrari, que venía además de un notable pódium en Australia, en el arranque de la temporada. Algo que ni los más optimistas en Maranello esperaban, sin ningún género de dudas.

Nadie duda de la fuerza de ánimo de Fernando Alonso pero está claro que, como bien ha dicho McNish, cuando un piloto se sube a un coche que no funciona de la manera que desea, acaba tirando la toalla. Y Alonso no ha sido ninguna excepción.

Sobre todo, cuando se sabe además que se posee el talento para ganar. Entonces eso se convierte en una fuente continua de frustración, tal y como han confirmado infinidad de especialistas en la materia. Además, si el problema persiste, puede agravarse seriamente, ya que entonces resulta casi imposible mantener una actitud positiva.

Se empieza, pues, a minar la motivación y la historia nos ha dejado infinidad de ejemplos en los que pilotos de talento que luchan por ir al límite en absolutamente todo, se desesperan al ver que no son capaces de dar el rendimiento que realmente saben que tienen.

En este sentido, podríamos citar cantidad de ejemplos. Desde Michael Schumacher, que acabó saliendo por la puerta de atrás y totalmente frustrado con Mercedes tras su retorno a los circuitos en 2010, hasta figuras como Ayrton Senna, en los pocos meses que estuvo en Williams hasta su muerte. todos han pasado por ello en alguna ocasión.

Incluso campeonísimos como Alain Prost, que acabó despedido de Ferrari tras afirmar que el 061, su monoplaza de 1992 era como un camión o Nigel Mansell, sufrieron el mismo problema de frustración desmotivante que el español.

El tiempo, otro hándicap importante

Por otro lado, el tiempo es otro elemento importante que corre en contra de Fernando Alonso. Y es que a sus 33 años, el asturiano ha visto cómo ya han pasado nueve desde que conquistase su último Mundial y, como sugiere McNish ya no está en condiciones de permitirse el lujo de esperar ahora otros dos o tres años para poder ganar otro título.

¿Se le acaba el tiempo a Alonso para volver a ser campeón del mundo?

¿Se le acaba el tiempo a Alonso para volver a ser campeón del mundo?

Digamos que eso que ya han sugerido Eric Bouiller o el propio Ron Dennis al principio de esta temporada acerca de esperar al menos hasta 2016 a que McLaren se pueda poner al día y ofrecerle a Alonso un monoplaza ganador, no le ha debido sentar muy bien al asturiano, pese al optimismo que parece reinar en el ambiente del equipo.

Un optimisimo ciertamente impostado, casi tanto como la sonrisa de Alonso, al que pese a sus declaraciones, ciertamente correctas tras el GP de Malasia, no le debió hacer mucha gracia que McLaren fuese el peor equipo de toda la parrilla.

A esto hay que sumarle que en una competición como la actual donde apenas hay oportunidades de entrar hoy día. No nos engañemos, en la Fórmula 1 actual sólo dos o tres escuderías pueden ofrecer hoy por hoy un proyecto con posibilidades reales de ganar (Mercedes, Red Bull y Ferrari o Williams, a lo sumo)

Pero lo que es peor, todas ellas tienen  sus volantes ocupados por jóvenes de inmensa proyección como Daniel Ricciardo o Valtteri Bottas o por figuras consolidadas, como Lewis Hamilton, o Sebastian Vettel, en proyectos a medio o largo plazo que harían eterna la espera para el asturiano. Algo por lo que pasó, dicho sea de paso, entre 2008 y 2010, esperando a Ferrari.

Por este motivo,y dado que Alonso ya no es un “junior”, un joven talento recién llegado que pueda esperar a que más tarde que pronto, se quede libre un volante en alguno de estos equipos, sinceramente, me temo -como Allan McNish- que al español se le acaba el tiempo…

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