Triste final para Segway, vendida a su imitadora china

16 Abr

Cuando el Segway llegó al mercado en diciembre de 2001, lo hizo de una forma espectacular, anticipando el futuro de la movilidad individual y sostenible.

Triste final para Segway, vendida a su imitadora china

Triste final para Segway, vendida a su imitadora china

El Segway Personal Transporter fue inventado por Dean Kamen y desarrollado por la compañía británica Segway Inc. Aquel artefacto futurista, presentado como la revolución del transporte urbano, consistía en un vehículo eléctrico y unipersonal de dos ruedas que se guiaba con el simple balanceo y se llevaba como una pequeña moto.

De hecho, no tardaron en verse a policías, servicios de seguridad y algún que otro paseante por las calles, por grandes parques o centros comerciales a bordo de estos vehículos. Incluso proliferaron las empresas dedicadas a alquilar este tipo de vehículos por horas para dar paseos por las grandes ciudades.

Sin embargo, aquella burbuja no tardó en explotar y las altísimas expectativas depositadas en él no se confirmaron. De nada sirivieron las opiniones favorables de gente como Steve Jobs. El responsable de Apple y gurú de la vanguardia y las nuevas tecnologías llegó incluso a vaticinar que las ciudades serían construidas alrededor de este nuevo método de transporte.

Pero ni por esas. Lejos de avanzar, la situación de Segway Inc. fue empeorando hasta el punto de convertirse en uno de los fiascos empresariales más grandes que se recuerdan en la historia.

El altísimo precio de sus modelos -que en España superaba los 6.000 euros para el más barato- y el elevado coste de sus accesorios se convirtieron pronto en un frenazo importante para su popularización. Como muestra, un botón.

La compañía había previsto vender 50.000 unidades sólo en el primer año. Sin embargo, y transcurridos dos, tan solo había vendido 6.000. A eso hubo que añadirle las elevadas restricciones que muchas ciudades no tardaron en imponer a su uso por las aceras porque su excesiva velocidad y su dificultad de uso (especialmente al principio) no dejaba de provocar incidentes más o menos serios entre sus usuarios y los pacíficos viandantes.

De hecho, la propia firma británica tuvo que retirar todos sus vehículos en septiembre de 2003. La sucesión de incidentes a bordo del Segway llevaron a la conclusión que aquel vehículo era ciertamente peligroso, especialmente cuando las baterías estaban a punto de agotarse.

segwayAsí pues, cuando se ordenó la retirada preventiva de dichos vehículos, Segway fue obligada a redactar una comunicación en la que reconocía estos fallos, lo que supuso el rejón de muerte para estos artefactos:

“Peligro: Bajo ciertas condiciones operativas, particularmente cuando las baterías están cerca del final de la carga, algunos Segway PT pueden no dar la suficiente potencia, ocasionando que el conductor caiga. Esto puede suceder si el conductor acelera de manera brusca, encuentra un obstáculo o continúa conduciendo después de recibir un aviso de batería baja”.

Pese a todo, se relanzó su venta al mercado en 2005 pero los esfuerzos de Segway Inc. fueron en vano. Aunque lograron implantar una red comercial cercana a los 100 concesionarios oficiales en todo el mundo así como una red paralela de distribución aún mayor, sus ventas continuaron en caída libre.

Por este motivo, Segway Inc. fue vendida en enero de 2010 a Hesco Bastion, la empresa de un multimillonario británico llamado James Heselden. El emprendedor británico trató relanzar la marca pero ésta quedó marcada para siempre cuando el 26 de septiembre de ese mismo año, Heselden falleció al precipitarse por un barranco cuando, precisamente, probaba uno de sus propios vehículos.

Vendida a su propio imitador

El prinicipio del fin para Segway llegó en 2014 cuando la compañía británica demandó por plagio a una serie de empresas chinas, a las que había acusado de violación de patentes.

En concreto, Segway denunció ante la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU. a  seis fabricantes y tres distribuidoras que, a su juicio, habían infringido dos patentes relacionadas con el control de transporte y otras dos con el diseño de los productos.

El caso más flagrante de estas empresas denunciadas fue el de Ninebot, una joven empresa china participada por el fabricante de móviles Xiaomi y cuyo vehículo bautizado como Ninebot One, un vehículo prácticamente idéntico al Segway británico.

Pero lo que son las cosas. Varios meses después de la denuncia la situación financiera de Segway se tornó insostenible y se planteó como única salida viable su venta. Lo que nadie esperaba era que Ninebot, su principal imitadora, en un giro cruel del destino y tras varias semanas de duras negociaciones, fuese la compradora final de Segway.

Aunque no se ha revelado el importe de la operación, el propio presidente actual de Segway, Rod Keller, la transacción incluirá en el paquete de activos las más de 400 patentes relacionadas con los vehículos. Sin duda, un triste final para una historia de lo que pudo haber sido y no fue…

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