Fernando Alonso volverá a Indianápolis en 2019


McLaren ha confirmado que Fernando Alonso, ya sin las ataduras de la Fórmula 1, volverá a intentar en 2019 el asalto a la mítica Triple Corona al anunciar que el asturiano será de la partida en la próxima edición de las 500 Millas de Indianápolis.

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Fernando Alonso durante su participación en las 500 Millas de Indianápolis de 2017

Dicha prueba, que en la del próximo año alcanzará su 103ª edición, se disputará en el conocido óvalo del Indianápolis Motor Speedway el domingo 26 de mayo de 2019 y será la segunda intentona de Alonso, tras el fiasco vivido en 2017, cuando el asturiano tuvo que abandonar casi al final de la prueba por problemas de motor.

De esta forma, y como el propio Fernando Alonso ha afirmado tras el anuncio oficial de su participación en las 500 Millas, permanece intacta su determinación por lograr su ansiado objetivo de emular a Graham Hill y convertirse en el segundo piloto de la historia capaz de vencer en el GP de Mónaco de Fórmula 1, las 24 Horas de Le Mans  y las citadas 500 Millas de Indianápolis.

“He dejado siempre muy claro que mi deseo es conquistar la Triple Corona. Tuve una increíble experiencia en Indianápolis en 2017 y sabía en el fondo de mi corazón que iba a regresar si la oportunidad se presentaba”, aseguró Alonso.

“Estoy especialmente contento de hacerlo con McLaren. Siempre fue mi primera opción si el equipo decidía hacerlo, así que estoy encantado de que hayan decidido seguir adelante“, agregó el asturiano, que aprovechó su cuenta oficial en las redes sociales para darle más visibilidad a su nueva aventura

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Lo que sí es seguro que McLaren irá a Indianápolis inicialmente con un proyecto propio, al margen de otros actores locales, como sí ocurrió en 2017, cuando el español participó en la carrera de la mano de Honda (por aquel entonces suministrador oficial de motores de McLaren en la Fórmula 1), y a bordo de un monoplaza del equipo Andretti Racing

Suculento botín de casi 2,5 millones de dólares para Takuma Sato por ganar en Indianápolis


El japonés Takuma Sato, reciente ganador de la última edición de las 500 Millas de Indianápolis, se ha llevado una nueva y jugosa alegría, que añadir al honor de convertirse en el primer piloto japonés ganador en la mítica prueba automovilística.

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Takuma Sato se embolsó 2,45 millones de dólares por su victoria en Indianápolis

En concreto, al tradicional trago de leche reservado a los campeones en el trazado oval de Indianápolis, Sato añade ahora una suculento premio de 2,45 millones de dólares por su victoria, lo que al cambio vendrían a ser aproximadamente 2.183.000 euros.

Esta no es más que una “pequeña” porción de los más de 13 millones de dólares -concretamente 13.178.359 dólares (unos 11.750.000 euros)-  con los que la marca de aceites de motor PennGrade Motor Oil ha destinado para los mejores de la carrera.

Por tanto, imaginamos que el brasileño Helio Castroneves, el gran derrotado del día, recuperará la sonrisa gracias a los 770.629 dólares (en torno a 686.000 euros) que se ha embolsado por su segunda plaza.

Sin duda, un gran reconocimiento para dos pilotos que, junto a Sato, nos dejaron el sexto final más apretado de la historia de las 500 Millas.

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Fernando Alonso también se llevó un buen pellizco por su participación en las 500 Millas

Sin embargo, tanto Sato como Castroneves no serán los únicos beneficiarios por la lluvia de dinero ofrecida por PennGrade Motor Oil.

Así, el tercer clasificado, el debutante Ed Jones, del equipo Boy Scouts of America Honda, se llevó un nada despreciable “pellizco” de 535.629 dólares (477.300 euros al cambio).

Por su parte, el británico Max Chilton, que lideró durante gran parte del último tercio de la carrera también se llevó una buena parte del pastel, con un total de 484.129 dólares (unos 431.000 euros).

Inclusive el quinto clasificado, Tony Kanaaan también tuvo su premio. El piloto del equipo NTT Data Honda, que llegó a comandar la carrera durante 22 vueltas, tuvo su recompensa, embolsándose un total de 438.291 dólares, algo más de 390.000 euros.

Por último, hay que decir que PennGrade también “regó” de dólares a algunos pilotos que, a pesar de no acabar la carrera, tuvieron cierto protagonismo en la misma. En concreto, Scott Dixon -que sufrió un aparatosísimo accidente del que afortunadamente salió ileso- y el propio Fernando Alonso.

En el caso de Dixon, brillante poleman, se llevó una tajada de 446.629 dólares (398.000 euros aproximadamente) mientras que el asturiano se volvió a España con una saca de 305.805 dólares (en torno a 272.000 euros), entre los que se incluyen 50.000 dólares por el hecho de su designación como “Rookie del Año”, aportados por  la petrolera estadounidense Sunoco.

 

Fernando Alonso, premiado con el Rookie del Año en Indianápolis


Fernando Alonso ha cerrado con broche de oro su participación en Indianápolis, tras ser reconocido con el premio al Rookie del Año, en una ceremonia celebrada tras la carrera.

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Fernando Alonso a su llegada a la ceremonia de entrega de premios de la Indy500

Una decisión que no ha estado, eso sí, exenta de polémica. Si bien nadie discute el enorme empujón a nivel mediático y publicitario que le supuso el desembarco del asturiano, no es menos cierto que, deportivamente, el hecho que el asturiano tuviese que abandonar la carrera por problemas mecánicos (aun cuando estuvo liderándola casi 30 vueltas),  no ha pasado inadvertido para muchos medios y pilotos en territorio americano.

De hecho, una vez conocido el veredicto final de la organización, Sebastien Bourdais, lesionado de gravedad tras su tremendo accidente en los entrenamientos para las 500 Millas mostró su disconformidad con la decisión al considerar que, dado que lo más justo habría sido que lo ganase Ed Jones.

El compañero de Bourdais en el equipo Dale Coyne Racing y natural de Dubai finalizó en tercer lugar a pesar de haber salido 11º.

Decepción para Fernando Alonso y victoria para Takuma Sato en las 500 Millas de Indianápolis


Aunque había algunas dudas acerca de la posibilidad de que las 500 Millas de Indianápolis pudiesen disputarse ante el riesgo de lluvia, la mítica carrera en el circuito oval se acabó celebrando y, de nuevo, no volvió a decepcionar.

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Takuma Sato, con el tradicional trago de leche de los vencedores de las 500 Millas

Las 200 vueltas al trazado de Indianápolis Motor Speedway nos dejaron una carrera plena de alternativas e incidentes en la que Fernando Alonso rayó a un magnífico nivel.

Rodando siempre en el grupo de cabeza, el asturiano llegó a liderar la prueba en varias ocasiones. De hecho estuvo casi 30 vueltas en cabeza y con un ritmo ciertamente interesante.

Además de esto, Alonso incluso gozó de opciones más que serias para llevarse la carrera, en tanto que tres de sus grandes rivales y favoritos para el triunfo como Scott Dixon, Ryan Hunter-Reay y Alexander Rossi, habían idoo quedando fuera de combate por distintos motivos.

El caso de Dixon fue especialmente dramático. El poleman de la carrera circulaba en la zona delantera cuando, sin comerlo ni beberlo, en la vuelta 53, se encontró de bruces con el monoplaza de Jay Howard, que venía sin control tras golpear el muro de la curva 2.

El impacto fue tremendo y muy espectacular ya que el monoplaza de Dixon salió literalmente volando varios metros hasta impactar violentamente contra las vallas de protección de boxes. A pesar de la espectacularidad del accidente, tanto Dixon como Howard salieron milagrosamente ilesos.

La gravedad del accidente provocó la suspensión de la carrera durante casi 20 minutos, hasta que los comisarios no limpiaron los restos del accidente y restañaron la valla de seguridad, que había quedado detrozada por el impacto.

Tras relanzarse la carrera, Fernando Alonso se situó al frente de la carrera durante numerosas vueltas, en dura pugna con Alexander Rossi y Hunter-Reay, a los que se fueron uniendo tanto Helio Castroneves como Max Chilton.

Con distintas alternativas en cabeza, la llegada de Castroneves al grupo delantero animó bastante la carrera, sobre todo tras el accidente de Buddy Lazier, cuyo Chevrolet se estampó contra las protecciones en la vuelta 122.

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Fernando Alonso, entre Tony Kanaan,y JR Hildebrand durante la carrera

El piloto brasileño se convirtió, junto a un cada vez más apagado Alonso -que aún así, no bajaba del top 10- en los únicos grandes favoritos, aunque dos pilotos como Takuma Sato y el español Oriol Serviá empezaban a dejarse ver entre los mejores.

El motivo, el abandono de Ryan Hunter-Reay por problemas mecánicos y que Alexander Rossi, que estaba llevando a cabo una gran carrera se vio desplazado al furgón de cola tras un error en su último repostaje.

Un problema con la manguera que debía aprovisionarle de combustible demoró excesivamente su pitstop y el piloto norteamericano se vio relegado al 21º puesto, lo que de facto le dejaba fuera de toda opción al triunfo.

La pelea se animó aún más cuando, a falta de 40 vueltas, Max Chilton se aupó a la cabeza e impuso un ritmo muy alto que le permitió mantener a raya a sus competidores, en especial a Castroneves,

Sin embargo, a falta de 21 vueltas ocurrieron dos circunstancias que cambiaron radicalmente el panorama de la carrera.

En primer lugar, el abandono inesperado de Fernando Alonso por motivos técnicos cuando se disponía a asaltar la cabeza, tras unas vueltas en las que parecía haber perdido comba con los mejores.

Fernando Alonso, durante uno de sus pitstops en Indianápolis
Fernando Alonso, durante uno de sus pitstops en Indianápolis

En segundo lugar, cuando una vuelta más tarde, el  tuvo que volver a pista tras un tremendo accidente provocado por un toque entre James Davison y Oriol Serviá, acabó con ambos coches contra el muro y, lo que es peor, afectando a Josef Newgarden y James Hinchcliffe, todos ellos fuera de carrera.

Una vez relanzada la carrera, a falta de nueve vueltas para el final, se desató un espectacular duelo por el triunfo entre Max Chilton, Helio Castroneves y un desatado Takuma Sato.

Tras varios intentos fallidos, Castroneves y Sato lograron echar el guante a Chilton en la vuelta 194, dejando la pelea en un mano a mano entre el Chevorlet Penske del brasileño y el Honda Andretti del nipón.

A falta de cinco vueltas para el final, Sato logró rebasar a Castroneves y ya no abandonó la cabeza hasta recibir la bandera a cuadros, a pesar de los denodados intentos del brasileño por adelantarlo.

Con su triunfo en Indianápolis y, dado que la carrera tenía como principal aliciente el doble de puntos en la clasificación de la Fórmula IndyCar, Sato se ha aupado hasta la tercera posición de la general, por detrás de Helio Castroneves y Simon Pagenaud.

Además, se convierte en el sexto piloto distinto que gana en las seis carreras que llevamos disputadas en la presente temporada.

Imagen del día: Tremendo accidente de Sebastien Bourdais en los entrenamientos de las 500 Millas de Indianápolis


La última sesión de entrenamientos para las 500 Millas de Indianápolis tuvo como gran protagonista al piloto francés Sebastien Bourdais, que sufrió un aparatoso accidente que a punto estuvo de costarle un serio disgusto.

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Momento en que el Honda de Bourdais impacta contra el muro del Circuito de Indianápolis

El accidente ocurrió este sábado, durante la disputa del conocido como “Fast Nine”, unos entrenamientos de preparación para las míticas 500 Millas y cuando el veterano piloto francés, de 39 años, venía marcando el mejor crono hasta el momento.

En un momento dado, y sin motivo aparente, Bourdais perdió la trasera de su Honda y, sin control, acabó empotrándose a más de 370 kms/h contra el muro de la curva 2.

El impacto fue brutal, seco y directo (con una fuerza estimada de nada menos que 100 G) y el monoplaza, con el lateral destrozado, acabó dando una vuelta de campana y en llamas, pegado a la pared del óvalo del trazado de Indianápolis.

La rápida intervención de los comisarios y del equipo médico del circuito evitaron que el incendio se extendiese al cockpit del coche y, además, facilitó la rápida extracción del piloto de entre el amasijo de hierros en los que quedó reducido su coche.

Directamente desde la pista, Bourdais fue trasladado en ambulancia al IU Methodist Hospital de Indianápolis. Allí se le diagnosticó un traumatismo pélvico severo, con múltiples fracturas en cadera y pelvis, así como una serie de magulladuras por todo el cuerpo, por lo que quedó ingresado con pronóstico reservado.

Para poder reducirle las fracturas, Bourdais fue operado esa misma tarde en el citado centro hospitalario y que, aunque la intervención fue exitosa, va a necesitar de una complicada y larga rehabilitación.

Las primeras estimaciones hablan de que, como mínimo, Bourdais deberá permanecer hospitalizado entre 10 y 15 días. Inmediatamente después será trasladado a Florida, donde el galo posee su residencia habitual. Allí afrontará un largo proceso de recuperación de varios meses, de modo que la temporada se ha acabado ya para él.

Por último, hay que decir que el equipo Dale Coyne Racing no se ha manifestado sobre si reemplazará a Bourdais para la carrera en Indianápolis o si, por el contrario, decidirá no ocupar su asiento, al menos de cara a las 500 Millas.

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Fernando Alonso da la campanada y anuncia que correrá las 500 Millas de Indianápolis


McLaren ha anunciado que, después de nada menos que 38 años de ausencia, volverá a correr las míticas 500 Millas de Indianápolis. Para ello contará con la colaboración de Honda y el equipo Andretti Autosport Racing.

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Fernando Alonso probará fortuna en las 500 Millas de Indianápolis

Sin embargo, la verdadera y sorprendente noticia es que quien se pondrá al volante del coche, un Dallara DW12 con motor Honda 2.2 V6 Biturbo, limitado a 12.000 vueltas (de acuerdo a la normativa de la Fórmula IndyCar) será Fernando Alonso.

Con esta decisión, el asturiano verá cumplido uno de sus sueños, como es el de correr en la IndyCar norteamericana y sus siempre complicados trazados ovales.

Una disciplina en la que las 500 Millas es la carrera por excelencia y una de las tres piezas de la Triple Corona, junto al GP Mónaco de Fórmula 1 y las 24 Horas de Le Mans. Un hito que solo ha conseguido un piloto en toda la historia como fue Graham Hill. 

El problema está en que la disputa de esta carrera será el próximo 28 de mayo, fecha que coincide con la celebración del GP de Mónaco, por lo que el asturiano no será de la partida.

No obstante, se trata de una baja temporal ya que, como el mismo piloto español confirmó, estará de vuelta a bordo del MCL32 en el GP de Canadá, en el mes de junio.

Lo que no sabemos aún es quién sustituirá a Fernando Alonso a los mandos ya que McLaren no ha querido pronunciarse pero todo apunta a que podría ser Jenson Button.

En primer lugar, porque el británico, a pesar de su retirada sigue con contrato en vigor con el equipo de Woking y, segundo, porque parece difícil encontrar ahora mismo un recambio de garantías para Alonso, tanto fuera como dentro del seno de la escudería británica.

Indianápolis, todo un reto para Alonso

Hay que reconocer que la Fórmula IndyCar no es una disciplina sencilla ya que se parece francamente poco -por no decir nada- a la Fórmula 1 actual.

En primer lugar, porque el diseño de los circuitos, generalmente ovalados y con no más de cuatro curvas y grandes rectas, hace que los monoplazas (todos con el mismo chasis Dallara) se preparen de forma radicalmente distinta a los de la Fórmula 1.

Mucho más coches en pista que la Fórmula 1, muy rápidos y potentes, que requieren una técnica de pilotaje muy distinta a la que se emplea en el Gran Circo. De ahí que Alonso se encuentre ante el enorme desafío como es el de acostumbrarse a este estilo y además en apenas en un mes.

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Johnny Rutherford, con el McLaren Offenhauser ganador en 1976

Sin embargo, el asturiano se ha manifestado muy ilusionado ante este desafío y ha confirmado que por ganas no va a ser.

 

“Esta es una de las más grandes carreras del mundo del Motor, que rivaliza con el GP de Mónaco y las 24 Horas de Le Mans y por, supuesto que me duele perderme la carrera en Montercarlo”, afirmó Alonso.

“Nunca he corrido en un coche de la Fórmula IndyCar antes ni tampoco he pilotado en este tipo de supercircuito, pero estoy seguro de que me voy a hacer con ello rápidamente. He visto muchas carreras de la IndyCar en la televisión y está claro que se requiere una gran precisión para correr con tanta proximidad entre todos y a más de 350 kms/h”, añadió.

“Soy consciente de que me espera una curva de aprendizaje empinada. Volaré a Indianapolis desde Barcelona, inmediatamente después del Gran Premio español para probar allí nuestro coche del 15 de mayo en adelante. endré que acumular un gran número de kilómetros cada día pero sé lo buenos que son los chicos de Andretti Autosport”, aseguró el piloto español.

“He ganado en Mónaco dos veces y es una de mis ambiciones de ganar la Triple Corona algo que ha sido alcanzado por un único piloto en la historia del Motor. Igualar a Graham Hill es un reto difícil, pero estoy dispuesto. No sé cuando voy a correr en Le Mans, pero me he propuesto hacerlo algún día. Sólo tengo 35 años y me queda un montó de tiempo aún para eso”.

Zak Brown, feliz por devolver a McLaren a Indianápolis

El nuevo CEO de McLaren también quiso mostrar su enorme emoción al poder devolver a la firma británica a una competición en la que tuvo una presencia destacada entre 1970 y 1979, con dos victorias a cargo de Johnny Rutherford en 1974 y 1976.

“Como estadounidense, aunque sea uno que se enamoró de la Fórmula 1 a una edad muy joven, siempre he mirado la Indy 500 como una fantástica carrera de coches”, aseguró Brown.

“Este proyecto no habría sido posible sin el apoyo y el aliento de Honda. Y nuestro coche, el McLaren-Honda-Andretti, lo pintaremos con el tradicional color naranja papaya que popularizó nuestro fundador Bruce McLaren y con los que Johnny Rutherford llevó a McLaren a la victoria tanto en 1974 como en 1976”, añadió.

Por último, preguntado sobre las posibilidades reales de ver a Fernando Alonso en lo más alto del cajón, Brown no quiso mojarse demasiado pero, desde luego, está convencido de que tiene sus opciones.

“¿Si podrá Fernando ganar este año el Indy 500? Bueno, yo no sería tan tonto como para hacer ninguna predicción, pero espero que esté en la pomada. Veámoslo de esta forma: Va a correr con el equipo que ganó el año pasado, con el mismo motor Honda y además es el mejor piloto del mundo. Una atractiva combinación. Por tanto, sí, como digo, va a estar en la pomada”, concluyó Brown.

 

Imagen del día: Espectacular accidente de Juan Pablo Montoya en las 500 Millas de Daytona


Cuando algo empieza mal, lo más normal es que acabe mal. Y la edición de este año de las 500 Millas de Daytona no han sido una excepción. Tras un aplazamiento (el primero en su historia) debido a la lluvia, que obligó a trasladar la carrera desde el mediodía del domingo a la tarde-noche del lunes, el colombiano Juan Pablo Montoya dio el gran susto del día al convertir la pista de Daytona en un auténtico infierno.

Transcurría la vuelta 160 de la carrera cuando el piloto colombiano de repente perdió el control de su coche y, tras dar un trompo, impactó violentamente  contra un camión que en esos momentos estaba secando la pista. De inmediato se desató un incendio de grandes proporciones del que tanto Montoya como el conductor del camión así como otros trabajadores de seguridad que en ese momento estaban por la zona, afortunadamente resultaron ilesos.

Todo apunta a un exceso de velocidad puesto que estaba la bandera amarilla en pista precisamente para avisar al resto de pilotos de la presencia del camión sobre el asfalto. El caso es que Montoya provocó un accidente que, milagrosamente, se saldó sin más problemas que la bandera roja y la paralización de la carrera durante dos horas hasta que el incendio pudo ser sofocado y la pista limpiada.

Finalmente ganó la carrera el piloto Matt Kenseth (Ford), seguido de Dale Earnhardt (Chevrolet) y del favorito y compañero del vencedor, Greg Biffle (Ford), que se tuvo que conformar con la tercera plaza, después de más de tres horas y media de carrera y casi seis en total.

La nota positiva vino dada por la asistencia al circuito. Pese a lo insólito del día a disputar la carrera y su horario, la organización estimó que la asistencia al evento ascendió a 140.000 aficionados, tan sólo 40.000 menos que la estimación prevista para el domingo.