Mantener un vehículo híbrido cuesta tres veces más que uno convencional


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Los coches alimentados por energías alternativas, especialmente los eléctricos y los propulsados por motores híbridos no han logrado arraigar en nuestro mercado es un hecho. A los datos de matriculación de cada mes nos remitimos, en los que este tipo de vehículos apenas sí vienen representando un 1% del mercado español.

En el caso de los vehículos eléctricos, el problema de su escasa implantación está no sólo en la escasez de puntos de recarga, lo escaso de la autonomía de sus baterías y el elevadísimo precio de los propios coches, pese a las ayudas gubernamentales.

Sin embargo, dentro de este tipo de vehículos dotados de un sistema de propulsión diferente, el mercado de los coches híbridos cuenta con cierto predicamento en el mercado. Quizás porque su precio no es tan desmesurado que el de un coche 100% eléctrico (prácticamente al mismo nivel que el de sus hermanos de gama con motores térmicos) y porque su propio sistema de propulsión, que no precisa de recargas externas, le ha hecho ganarse un hueco -aún bastante pequeño- entre las preferencias del público.

Pero todavía son  muchos los hándicaps que hacen que este tipo de coches no hayan cuajado en el mercado nacional. Quizás el principal viene dado por lo elevado de su mantenimiento. Así lo recoge el estudio “Vehículo y ahorro según motorización” de la consultora Audatex, que explica que a partir del sexto año, que es cuando se requieren más revisiones periódicas y sustituir piezas de desgaste, mantener un coche con motor híbrido cuesta la friolera de 3.200 euros al año de media frente a los 1.156 del eléctrico. Una bicoca sin duda para los talleres pero un auténtico castigo para el bolsillo de sus propietarios.

Por otra parte y, contrariamente a lo que podría parecer en un primer momento, los motores 100% eléctricos resultan bastante más baratos de mantener. Así, si los comparamos con las motorizaciones tradicionales, mantener un coche eléctrico es un 44% más barato que uno de gasolina (2.038 euros) y el 46% respecto a un diésel (2.143 euros).

Esto se debe en parte a su menor componente mecánico, por lo que operaciones como el cambio de aceite, filtro de combustible o correa de distribución no son necesarias.

En este sentido, el informe de Audatex indica que un coche eléctrico sólo necesita una pequeña revisión cada 5.000 horas, período de tiempo en el que uno de combustión habría realizado 50.000 kilómetros y precisado, por ejemplo, unos cinco cambios de filtro de aceite.

Respecto a los neumáticos, el estudio de Audatex indica que el gasto en cubiertas de un eléctrico duplica al de un híbrido. El motivo es evidente ya que, salvo extrañas excepciones, el uso al que suelen estar destinados los coches eléctricos es generalmente urbano y sin muchas exigencias mientras que los coches híbridos, por su propia naturaleza, suelen estar sometidos a la misma utilización que un coche equipado con motor térmico.

El mantenimiento de los coches premium es más barato que el de un generalista


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A esta curiosa y sorprendente conclusión ha llegado la compañía de servicios de valoración de siniestros Audatex, a través de un estudio denominado “Costes de mantenimiento por segmentos“. A partir de datos de su herramienta CarIndexAudatex concluye en este estudio que el coste del mantenimiento de los coches del segmento “premium” sería un 8,7% superior que el de los vehículos generalistas pero sólo durante los primeros 100.000 kilómetros de vida de los mismos.

A priori, de hecho, el estudio ha establecido en 4.600 euros de media el coste del mantemiento de los coches del segmento más alto, frente a los 4.250 euros que representa el coste de vehículos digamos “normales”.  El informe, elaborado a partir del análisis de más de 4,2 millones de valoraciones, atribuye esta brecha al mayor uso de componentes electrónicos y de alta tecnología que requieren los coches de alta gama, lo que encarece el precio de los recambios y exige una mano de obra más cualificada.

Un sobrecoste añadido proveniente además del hecho que la gran mayoría de los usuarios de vehículos de gama alta prefieren realizar sus primeras revisiones en concesionarios oficiales (53%), mientras que los conductores de coches generalistas optan mayoritariamente por establecimientos independientes (68%), especialmetne cuando su coche está fuera de garantía.

En este sentido, el análisis de Audatex refleja notables diferencias en la distribución de gastos de mantenimiento dentro de cada segmento, especialmente significativas en el caso de reparaciones preventivas y correctivas, cuyo peso sobre el importe total varía hasta cinco puntos en función del tipo de coche, siendo más significativo en los modelos “premium” que en los generalistas.

Con respecto a las reparaciones correctivas, los coches de alta gama conllevan para el usuario un gasto medio de 2.130 euros durante los primeros 100.000 kilómetros, lo que supone un 23% más que los generalistas.

Sin embargo, y aquí lo sorprendente del estudio, cuando se trata de pasar por el taller para mantenimientos rutinarios (preventivos) como cambio de aceite, de batería o sustitución de pastillas de freno, entre otros, son los generalistas los que se llevan un mayor importe. Concretamente, alrededor de 1.000 euros a los 100.000 primeros kilómetros, frente a los 850 euros de los de gama más alta, cuyos componentes sufren menor desgaste.

Por su parte, el gasto dedicado a neumáticos es un 5% superior en los vehículos de alta gama (unos 615 euros) que entre los generalistas (585 euros). Algo similar ocurre en el caso de las reparaciones de carrocería, cuyo importe es un 9% mayor en los coches de lujo (1.030 euros) debido al empleo de pinturas metalizadas.

Las reparaciones de motos, un 14% más caras que las de un coche


Según el estudio “Coche vs moto: costes de reparación”, llevado a cabo por Audatex España, compañía especializada en soluciones y servicios de valoración de siniestros, el importe medio de una reparación de moto asciende a 1.140 euros, mientras que la de un turismo convencional ronda los 1.000 euros. Esto significa que el paso por el taller de un vehículo de dos ruedas resulta un 14% más caro de media que el de un coche.

Este estudio, elaborado a partir del análisis de 4,2 millones de valoraciones de más de un millar de modelos de 63 marcas (el 99% del mercado de turismos, todoterrenos, motocicletas, ciclomotores, etc.), revela que, si bien conducir una moto resulta a priori más económico que un coche, no sucede así cuando se trata de reparar sus siniestros, ya que más de la mitad (54%) de las reparaciones de motocicleta superan los 600 euros de media; porcentaje que baja hasta el 41% en el caso de los coches.

Las reparaciones de motos, casi un 15% más caras que las de los coches

Por tramos de precios, el informe muestra que más de la cuarta parte (27,9%) de las reparaciones de motos conllevan para el usuario el pago de una factura en torno a los 1.200 euros mientras que el 18,7% ronda los 3.000 euros, es decir, medio millón de las antiguas pesetas. Tan sólo un 2% de estas reparaciones alcanza los 15.000 euros de promedio.

Según Audatex, este diferencial entre las reparaciones de los vehículos de dos y cuatro ruedas responde, principalmente, a la partida de materiales necesarios para reparar una moto ya que representan casi el 79,4% del precio final en factura, frente al 51,4% en los coches.

La mano de obra especializada en los trabajos de restauración de chapa y pintura supone el 14,3% y 1,9% del  coste final, respectivamente. El material de pintura apenas supone el 4,3% del precio total que el usuario deberá pagar por la reparación de su moto.

Moto
Coche
Importe Medio (euros) 1.141 1.000
% Materiales 79,4% 51,39%
% Mano de obra Chapa 14,3% 23,57%
% Mano de obra Pintura 1,9% 16,06%
% Material Pintura 4,3% 8,90%

Por otro lado, el informe de Audatex muestra que las reparaciones de moto de mayor cuantía están ganando terreno progresivamente a las más económicas, hasta el punto de que aquéllas por encima de los 600 euros aumentaron en un 19,5% en el último año, mientras que aquéllas situadas por debajo de este importe crecieron a un ritmo muy inferior (tan sólo un 8,2%).