Barcelona y Madrid, acechados por la contaminación


Ante la primavera anticipada que muchas localidades de España estamos viviendo estos días, la aparente “calma chicha” y el agradable calor, que nos incita a pasear y a disfrutar inusitadamente de terrazas y sitios al aire libre, contrastan con los problemas de contaminación atmosférica que acucian actualmente a grandes ciudades españolas.

De todas ellas, Madrid y Barcelona son las que peor trago están pasando ya que las famosas “boinas de contaminación” que, a según qué horas del día, se dejan notar de manera notoria en ambas capitales. De hecho, esta capa es tal que en determinadas zonas de Madrid han saltado ya las primeras alarmas y en Barcelona ha sido prorrogada la limitación a 80 kms/h que se activaba de modo periódico en la circunvalación de la Ciudad Condal y cuya desaparición estaba prevista para ayer lunes, tal y como había prometido Artur Mas si era elegido President de la Generalitat.

Por su parte, Madrid fue ayer objeto de todas las críticas de grupos ecologistas porque, por vez primera, varias estaciones de medición sitas en la capital del reino, recogían cotas de dióxido de nitrógeno superiores  a los 200 gr/m3 de aire. Esto ha obligado al Consistorio madrileño a pedir encarecidamente a los ciudadanos de la capital que no usen, al menos hasta el jueves, su transporte privado e hicieran uso del transporte público.

 

Imagen del cielo de Madrid, cubierto por una enorme "boina de contaminación"

Sin embargo y pese a las notificaciones realizadas a tal efecto en los carteles luminosos desplegados por la Calle 30 (una de las principales vías de comunicación de Madrid), el llamamiento del Alcalde, Alberto Ruíz-Gallardón, ha tenido un escaso -por no decir nulo- seguimiento, pues transcurridas las primeras horas del día de hoy, apenas sí se ha reducido en un exiguo 0,23% sobre otros días.

No obstante, las previsiones meteorológicas hacen prever que esta situación empezará a remitir a partir del próximo sábado, cuando está previsto que  hagan su aparición el viento y la lluvia, lo que ayudará a aliviar en parte los niveles de contaminación que padecen las grandes ciudades en los últimos días.

Imagen del día: A ver quién se salta este semáforo


Está claro que a veces no es necesario trufar de radares los semáforos de una ciudad, como está haciendo en Madrid el ínclito Gallardón sino que basta con intimidar un poco a los que traten de saltárselo y asunto resuelto.

Decidme si acaso os atreveríais a saltaros ese semáforo…

Foto: Vía Imágenes Mix

Un parasol diferente


Como todos sabréis, la voracidad recaudadora del Ayuntamiento de Madrid no conoce límites en lo que al tráfico -hoy pomposamente denominado “movilidad”-  se refiere.

Como muchos recordaréis, no hace mucho se puso en marcha en la capital una campaña de movilización ciudadana contra la ampliación de las zonas de estacionamiento regulado, más conocido como O.R.A. que si bien no pudo evitar que año tras año siga subiendo una barbaridad, al menos en esa ocasión evitó que su aplicación se extendiese más allá de su zona actual de influencia (en concreto las calles que rodean a la M-30).

Esta campaña hizo que el ingenio de muchos ciudadanos de a pie  se agudizase con el fin de protestar contra dicha ampliación y se tomasen medidas de todo tipo para denunciar la que era a todas luces una situación injusta.

Así pues, pudimos ver muchas iniciativas ciudadanas; unas, las menos deseables, que pasaron por el boicot y la inutilización sistemática de las máquinas expendedoras de tickets y otras, las más divertidas como la que nos ocupa, que consistieron en la fabricación de parasoles alusivos a la voracidad recaudadora del consistorio dirigido por Alberto Ruiz-Gallardón que tenían su “aquel” pero que, como podemos apreciar en la foto, eran altamente elocuentes.