Imagen del día: Lewis Hamilton se rinde ante Michael Jackson


Que el cantante norteamericano Michael Jackson siempre fue un ídolo para Lewis Hamilton no es ningún secreto. Por eso, aprovechando su llegada al circuito texano de Austin, el piloto británico nos ha sorprendido a todos con un impactante casco, que lucirá en el GP de las Américas este fin de semana.

Detalle del casco que lucirá Hamilton en homenaje a Michael Jackson
Detalle del casco que lucirá Hamilton en homenaje a Michael Jackson

El piloto de Mercedes, que tiene el honor de haber sido el que inscribió su nombre por vez primera en el ranking de vencedores con su victoria en la edición inaugural del pasado año, ha querido usar su casco para rendir su particular tributo al desaparecido Rey del Pop.

Así, en su parte superior hay una imagen del rostro de Michael Jackson que ocupa todo lo ancho del casco, rodeada por la inscripción «Siempre te querremos, denscansa en paz», mientras que en uno de los lados está el famoso cantante marcándose  uno de sus típicos pasos de baile, con los que el cantante de Indiana pasó a la historia.

Sin duda, una excelente y maravillosa creación, digna de un campeón como él…

Fuente: Facebook oficial de Lewis Hamilton

El éxito del GP de EE.UU. supera todas las expectativas


Había muchas dudas sobre cómo iba a responder el público ante el reto de organizar un nuevo Gran Premio, habida cuenta del escaso interés que el Gran Circo ha despertado tradicionalmente en el  siempre difícil espectador medio estadounidense. Y, por qué no, cómo se desenvolverían los pilotos en un circuito de arriesgado diseño como el de Austin.

La historia de la Fórmula 1 está repleta de continuos fracasos comerciales e innumerables desencuentros con el público norteamericano, mucho más “devoto” de otras pruebas de motor típicamente americanas como la Fórmula Indy o la NASCAR.

Por distinta causas, ningún Gran Premio de Fórmula 1 llegó a cuajar en los EE.UU. pese a pasar por numerosos escenarios como Las Vegas, Watkins Glen, Long Island o Detroit entre otros. La última experiencia fue el fallido intento de relanzar el GP de EE.UU. en el mítico circuito de Indianápolis. Sin embargo, su nula repercusión mediática y el espectáculo deplorable de sus gradas prácticamente vacías, descartó la presencia de la Fórmula 1 en el país norteamericano desde el año 2007.

Por eso, la apuesta de Bernie Ecclestone por retornar a territorio estadounidense, pese a los precedentes, era absolutamente arriesgada. Nada de circuitos urbanos, nada de trazados ovales y nada de circuitos al uso. Se apostó por la construcción de un circuito nuevo -para lo cual se le encargó el diseño al afamado Herman Tilke– y en una localidad como Texas, donde la pasión por el motor y la velocidad es algo más que una religión. Además, se tuvo en cuenta la proximidad con la frontera con México, un país absolutamente volcado con el Gran Circo, especialmente desde la irrupción con fuerza de un hombre como Sergio “Checo” Pérez, que es un auténtico ídolo de masas en su país.

Sin embargo, y toda vez que han pasado ya 48 horas desde la celebración de la carrera, se puede decir que el resultado de esta apuesta  ha sido abrumador y ha superado con creces todas las expectativas.

Por una parte, las gradas han estado abarrotadas de público prácticamente durante las tres jornadas de carreras, incluyendo los entrenamientos libres del viernes (más de 250.000 personas habrían pasado por las gradas de Austin, según la organización). Por otra parte, el resultado de la carrera, muy emocionante, nos ha dejado unas bellas estampas en un trazado sencillamente espectacular, muy técnico y a la vez  muy rápido, que ha hecho las delicias tanto de los propios pilotos como de la inmensa mayoría de los directores de las escuderías participantes.

Es más, el primer sorprendido del éxito de la prueba ha sido el propio Bernie Ecclestone, que ha llegado a confesar que incluso creyó que ni siquiera se iba a poder disputar la carrera puesto que hace apenas un año, el trazado ni siquiera estaba construido y la organización se había encontrado con numerosos problemas financieros. Sin embargo, todo salió a pedir de boca.

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Domenicali explica el por qué de su decisión de penalizar a Massa en la salida del GP de EE.UU.


Una de las notas anecdóticas del GP de Estados Unidos disputado ayer se produjo con una polémica decisión procedente del seno del equipo Ferrari. En su afán de favorecer las opciones de Fernando Alonso, a escasas horas de iniciarse la carrera, el equipo técnico de La Scuderia procedió a romper el precinto de seguridad que garantiza la integridad de la caja de cambios del Ferrari F2012 de Felipe Massa.

De esta forma, el brasileño era penalizado de inmediato por los comisarios y retrasado cinco puestos en la parrilla de salida. Con esta medida, y aunque la medida iba en claro detrimento de Felipe Massa, Ferrari prefirió «sacrificar un peón» para que Alonso no sólo ganase un puesto más en la parrilla (pasando del séptimo al sexto puesto) sino, además,pudiese salir por la zona limpia de la pista.

Este hecho tuvo una crucial relevancia porque, como se pudo comprobar, salir por la zona limpia de la parrilla fue decisivo a la hora de afrontar los tres adelantamientos casi simultáneos que llevó a cabo en la primera vuelta y que le permitieron afrontar con mucha más tranquilidad el resto de la carrera.

Esta decisión ha causado un profundo malestar entre el resto de los pilotos, que encabezados por Lewis Hamilton, apenas 24 horas antes de la prueba, habían exigido a la dirección de carrera que procediese a la limpieza de la zona sucia de la pista, desde la que, entre otros, el propio piloto de McLaren iba a tomar la salidad debido a los problemas de adherencia que esa parte generaba en los monoplazas. No en vano, los cálculos de los equipos aseguraban que partir desde esa zona del trazado podría costarles entre tres y cuatro puestos en el arranque, como así fue. Por ejemplo, Hamilton perdió la segunda plaza ante Webber, que no destaca precisamente por sus espectaculares salidas…

En todo caso, Ferrari se ha apresurado a ofrecer las oportunas explicaciones por boca de su director Stefano Domenicali porque, desde luego, esa medida  -sin duda absolutamente legal pero de dudosa ética deportiva- no ha caído en absoluto bien entre el resto de equipos.

Así pues, y ante las preguntas de la prensa al acabar la carrera, Domenicali fue taxativo y dijo que “aquélla fue una decisión correcta y estoy convencido de que cualquier otro equipo hubiera hecho lo mismo en su situación. Prefiero ser totalmente transparente, ya que con algo así puedes simular algo si quieres. Sin embargo, me pareció que era más correcto decir la verdad. Este es nuestro estilo, mi estilo”.

Felipe Massa, durante el pasado GP de las Américas, en el que finalizó cuarto

«Es algo que teníamos la responsabilidad de hacer y, retrospectivamente, sabíamos que la diferencia en el nivel de agarre en los dos lados era muy alta. Y sabíamos que si estábamos pensando en tratar de estar en la pelea en Brasil era muy importante para nosotros tener a nuestro primer coche lo más adelante posible en el primer par de vueltas, de lo contrario se podía decir qeu la carrera para nosotros casi habría terminado”, añadió el director deportivo de Ferrari.

Preguntado cómo le pudo sentar esta decisión a Felipe Massa, que para más inri ,había calificado por vez primera en la temporada por delante de Alonso, Domenicali indicó que “creo que él lo entendió. Le expliqué la decisión” y reiteró que “tengo que decir que si otro director del equipo es capaz de decir que no hicimos la elección correcta es que está mintiendo».

Sin embargo, Felipe Massa no parece de la misma opinión que su director puesto que, por sus declaraciones al finalizar la carrera, en la que acabó en una meritoria cuarta plaza tras una gran carrera, el brasileño no pudo ocultar su decepción con lo ocurrido. Con un gesto visiblemente contrariado, el piloto carioca dijo que  “entiendo la decisión, pero no estoy precisamente feliz con lo ocurrido”.

Suponemos que son los efectos colaterales de ser segundo piloto en Ferrari y el peaje de tener por delante a uno de los mejores pilotos de los últimos años y, en nuestra opinión, el precio de una sorprendente renovación, que todavía pocos entendemos a estas alturas de la competición.

GP de EE.UU.: Lewis Hamilton y la fortuna impiden que Vettel salga campeón del mundo en Austin


Importantísima -y sorprendente- victoria de Lewis Hamilton sobre Sebastian Vettel, el principal favorito hoy, en el nuevo y rutilante Circuito de Austin. Una victoria que, sumado a un afortunado tercer puesto de Fernando Alonso, le permiten seguir aferrado al Mundial y dejar las espadas en todo lo alto para la última carrera del año, a disputar la próxima semana en Interlagos.

Y es que, desde luego, la carrera ha finalizado de la mejor forma posible para el asturiano. Especialmente viendo cómo estaban las cosas tras el final de la jornada de calificación de ayer, cuando todo apuntaba a que Sebastian Vettel iba a salir de Austin investido con la púrpura del campeonato mundial por tercera vez consecutiva.

El panorama para Alonso, desde luego, no podía ser peor tras una nefasta jornada de calificación en la que no sólo Vettel volvía a obtener una importante pole este año sino que además el asturiano, con problemas de neumáticos, apenas sí podía calificar octavo a casi un segundo del alemán, que parecía dominar la prueba.

Sólo Hamilton podía hacerle sombra mínimamente, aunque viendo cómo dominó a placer el alemánlos entrenamientos libres (tanto los del viernes como los del mismo sábado, así como los de calificación), pocos se aventuraban a decir que hoy Vettel no volvería a escuchar su himno desde lo más alto del pódium.

Sin embargo, la «Diosa Fortuna» quiso que hoy no fuese el día de gloria del alemán. Con todas las cosas absolutamente en chino para el piloto español, Nico Rosberg, que había finalizado justo por delante de Alonso, tuvo que cambiar la caja de cambios de su Mercedes. De esta forma, el alemán tuvo que ceder su puesto al español, que lograba ganar una plaza en parrilla sin ni siquiera vestirse el mono de piloto.

Pero aún hubo más. En Ferrari, pese a que Massa fue ayer más rápido que Alonso, pensaron una estrategia que a la postre les resultó decisiva. Cambiaron la caja de cambios del monoplaza del brasileño, lo que motivó la penalización del carioca. Esto provocó que Alonso saliese sexto y además por la «parte limpia» de la salida lo que, como vimos después, fue importantísimo para el desarrollo de los acontecimientos.

Por último, la suerte quiso que un apagadísimo Mark Webber, al que parece haber mirado un tuerto este año, tuviese que abandonar cuando marchaba en una cómoda tercera plaza y, aunque no fue nunca rival para Hamilton, al menos parecía mantener a raya a Alonso y alejado del pódium, lo que sumado a un hipotético triunfo de Vettel, le habría dado matemáticamente el Mundial al germano.

Finalmente, la carrera quedó reducida a un espectacular mano a mano entre dos de los tres más grandes pilotos de los últimos tiempos, Lewis Hamilton y Sebastian Vettel, en el que ambos lucharon hasta la extenuación con una sucesión de vueltas rápidas de forma alternativa y los dos dieron lo mejor de sí. Tras más de 20 vueltas de infarto,  fue el piloto de McLaren el que se llevó el gato al agua y logró una merecida victoria, aguándole la fiesta al piloto de Red Bull que, eso sí, con su segunda plaza dio a la marca de bebidas energéticas su tercer Mundial de Constructores consecutivo.

En todo caso, todo queda pendiente para la última jornada, que nuevamente como ocurrió en 2008, volverá a ser decisivo para la resolución del campeonato. Los 13 puntos que separan ahora a Vettel de Alonso deberían ser suficientes, especialmente visto el rendimiento de Red Bull pero en un trazado como Interlagos, en el que la lluvia ha hecho acto de presencia en muchas ocasiones, cualquier cosa puede pasar.

Sebastian Vettel tiene ahora todos los ases en su mano, ya que Alonso depende de un milagro para alzarse campeón. Es más, las únicas opciones del asturiano para lograr su ansiado tercer título pasan necesaria y exclusivamente por hacer pódium y esperar de una forma u otra el «pinchazo» del germano. Si Alonso ganase en Interlagos, Vettel podría permitirse el lujo de acabar incluso cuarto. Si, por el contrario, Alonso quedase segundo, a Vettel le bastaría con finalizar séptimo y, por último, si el español finalizase tercero, el germano revalidaría su título incluso quedando noveno.

Análisis de la carrera

La carrera se planteaba con el enigma de qué iba a suceder en la primera curva. La salida tenía delante de sí un auténtico muro, de más del 12% de desnivel, cuesta arriba y que finalizaba en una curva cerradísima en la que se preveía que podría haber jaleo. Sin embargo, la salida fue absolutamente limpia y nos dejó entre otras imágenes, un impactante adelantamiento de Fernando Alonso, en la primera curva, quitándose de encima a Michael Schumacher, Kimi Raikkönen y Nico Hulkenberg. Sin embargo, la peor noticia venía dada porque Hamilton había perdido su posición con Webber, de forma que todos los presagios negativos contra Alonso empezaban a cumplirse.

De esta forma, la carrera empezó con el mejor de los guiones previstos para Red Bull, que además veía cómo Vettel se marchaba sin problemas y Mark Webber cumplía a las mil maravillas su labor de «gregario» de lujo, manteniendo a raya a Hamilton y, lo más importante, fuera de la zona de influencia a Alonso, que en apenas dos vueltas ya perdía casi tres segundos con el alemán.

Pero pronto se pudo ver que hoy era el día de Hamilton. Tras un inicio dubitativo, pronto empezó a recortar diferencias con Mark Webber y en la cuarta vuelta el australiano era pasto del empuje del piloto de McLaren al que, hoy sí, se le veía con ritmo y sobre todo con ganas de sacarse la espina de su abandono en Abu Dhabi, aunque estaba alejado todavía del Red Bull de Vettel.

Fernando Alonso, rodando en tierra de nadie, tras una gran salida

Por detrás, Alonso no podía seguir el ritmo de los tres de cabeza y pronto quedó descolgado, mientras que Grosjean hacía de las suyas y tras una arriesgada maniobra trompeó y a punto estuvo no sólo de quedarse enganchado en la puzzolana sino de llevarse por delante a Massa, que estaba protagonizando una bonita lucha con un grupo de hasta ocho pilotos, que peleaban entre sí, con menos de un segundo entre ellos por las plazas de puntos.

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