Justin Bieber detenido en una carrera ilegal y drogado


El cantante norteamericano Justin Bieber hace tiempo que dejó de ser noticia por sus éxitos musicales para ocupar las páginas de sucesos de los periódicos y por protagonizar escándalos sonados.

Foto de la ficha policial de Justin Bieber
Foto de la ficha policial de Justin Bieber

El último se produjo la pasada madrugada, cuando el joven cantante era detenido en Miami cuando, a bordo de un espectacular Lamborghini Gallardo, disputaba una carrera ilegal en una céntrica zona de Miami Beach contra el rapero Khalil Amir Sharieff, que conducía un Ferrari F458 Italia.

La policía fue alertada por los vecinos y, cuando llegaron al lugar, tuvieron que montar una barrera con vehículos policiales para poder detener la carrera. “Cuando descubrimos la carrera, los detuvimos con dos camionetas. Le realizamos la prueba de alcoholemia y dio positivo”, confirmó el portavoz policial Bobby Hernandez.

Pero por si faltaba algo para complicar las cosas, Justin Bieber se resistió al arresto y, para colmo de males, confesó haber consumido drogas y alcohol, bajo cuyos efectos estaba en el momento de su detención.

Parte de arresto de Justin Bieber
Parte de arresto de Justin Bieber

El “horizonte penal” que se le presenta ahora al cantante es bastante oscuro ya que el jefe de Policía de Miami Beach, Raymon Martinez, ha explicado que van a acusar a Bieber de tres cargos bastante serios: Conducir bajo los efectos de sustancias, conducir con un permiso caducado y consumo de marihuana y de bebidas alcohólicas.

Por lo pronto, Justin Bieber pasó la noche en prisión y tuvo que abonar una fianza de 2.500 dólares (unos 1.800 euros) para poder salir  del Turner Guilford Knight Correctional Center de Miami, que abandonó escoltado por funcionarios de prisiones y personal del cantante. 

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Muere un paparazzi mientras fotografiaba al Ferrari de Justin Bieber


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El acoso de los medios es, sin ningún género de dudas, el lado más oscuro y menos agradable de la fama. Especialmente de las grandes estrella del cine, la música o el deporte. Y si ha habido un personaje perseguido estos últimos años ha sido el joven cantante pop estadounidense Justin Bieber.

Sin embargo, este acoso ha acabado en tragedia. Ocurrió en la ciudad californiana de Los Angeles la tarde del pasado día 1 de enero, cuando el Ferrari del cantante, de apenas 17 años de edad, era parado por la Policía a la salida de la autopista Interestatal 405. En ese momento, un vehículo que seguía al artista, ocupado por un paparazzi se detuvo al lado y comenzó a tomar instantáneas del incidente, pese a que, como informó la propia Policía de Los Angeles, esta persona fue conminada a abandonar la zona en, al menos, dos ocasiones.

La tragedia se desencadenó cuando finalmente el paparazzi -cuya identidad no ha querido ser revelada por la Policía- accedió a retirarse a su vehículo. En ese instante fue atropellado brutalmente por otro coche que circulaba por dicha autopista, causándole la muerte prácticamente en el acto.

“Aunque yo no estaba presente ni directamente involucrado en este trágico accidente, mis pensamientos y oraciones están con la familia de la víctima”, dijo Bieber en un comunicado.

“Esperemos que esta tragedia finalmente inspirar legislación significativa y medidas necesarias lo demás para proteger la vida e integridad personal de celebridades, policías, transeúntes inocentes públicos y los propios fotógrafos”, añadió el joven cantante.

No es la primera vez que Bieber se ve involucrado en un hecho similar. El pasado mes de julio se produjo una persecución de película entre un vehículo ocupado por un paparazzi y un Fisker Karma conducido por el propio cantante, que alcanzó tal nivel de gravedad y peligrosidad que a punto estuvo de acabar mal para ambas partes.

De hecho, uno de los concejales de la ciudad de Los Angeles, llamado Dennis Zine, condenó esos hechos y abogó por endurecer las leyes contra estas prácticas periodísticas, indicando que había que acabar con estos hechos antes de que acarreasen alguna muerte, como finalmente y por desgracia se ha producido.

Aquella persecución, en la que tuvo que intervenir una patrulla de la Policía angelina, se saldó con una multa por exceso de velocidad para el cantante y una condena de varios meses de cárcel al fotógrafo por conducción temeraria. Desgraciadamente, esta vez el saldo ha sido más trágico.