El Gobierno de España confirma el inicio del Plan PIVE


El Gobierno de España  ha confirmado por boca de su portavoz y vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, el lanzamiento del Plan PIVE. Se trata de un ambicioso plan de incentivación para la adquisición de vehículos de perfil más ecológico y eficiente.  Este plan estaría en la línea de lo anunciado en su día por Francoise Hollande para Francia y es una parte importante dentro del conjunto de reformas que pretende llevar a cabo el Ejecutivo de Rajoy, de cara al próximo año para relanzar nuestra maltrecha economía.

Consiste en una aportación directa de 2.000 euros (1.000 que pone en Estado a fondo perdido y otros 1.000 que aportará cada fabricante) para todo aquel cliente final, sea particular, autónomo o PYMES, que adquiera un vehículo de coches de bajas emisiones y eficiencia en el consumo En concreto, estará destinado a todos aquellos vehículos que se encuentren bajo el paraguas de la calificación A o B de eficiencia energética según el IDAE. El único límite es que el precio del coche que se vaya a adquirir no supere los 25.000 euros, salvo para coches eléctricos, híbridos enchufables o de autonomía extendida.

Este plan estará vinculado a la retirada de nuestro parque automovilístico de todos aquellos coches de más de 12 años de antigüedad y furgonetas de más de 10. Se prolongará hasta el 31 de marzo, a contar desde el próximo día 1 de octubre, fecha de su entrada en vigor o hasta que se acaben los fondos destinados para ello, en concreto 75 millones de euros. Por este motivo, el Plan PIVE estará acompañado de un nuevo sistema de etiquetas medioambientales para los coches, que no sólo está ligado a las emisiones de dióxido de carbono (CO2), sino que tendrá en cuenta otros términos de eficiencia.

Esta nueva medida ha sido recibida con inmensa alegría por todas las asociaciones del sector, que ven satisfecha de esta manera una de sus reivindicaciones más activas de estos últimos años como era la entrada en vigor de algún tipo de plan de incentivos para la compra de coches.

En este sentido, las asociaciones del sector, de forma unánime han manifestado que este Plan al menos va a permitir mantener el tejido empresarial de una amenazada red de concesionarios, sin duda la que más estaba sufriendo los efectos de la crisis. Asimismo, lo consideran como un importante impulso para consolidar un sector clave en neustra economía como lo es el de la automoción. De hecho, se estima que esta nueva medida podría traer consigo un aumento en las ventas de hasta 30.000 unidades, durante su vigencia.

Por último, las asociaciones han afirmado, con razón, que esta medida –en la que han puesto todas sus esperanzas- no sólo relanzará el sector sino que además supondrá un empujón para otros sectores auxiliares, también muy azotados por la crisis como el de las Aseguradoras, talleres, etc.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, durante el anuncio de la entrada en vigor de Plan PIVE
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El Gobierno prepara un nuevo impuesto para los motores diésel y un aumento de los impuestos sobre el carburante


Malas, por no decir pésimas, son las noticias que nos llegan desde Bruselas. El Gobierno español presidido por Mariano Rajoy ha vuelto desde la capital europea con un recorte en la previsión de déficit para los próximos Presupuestos Generales del Estado de medio punto porcentual. Desde el 5,8% de endeudamiento sobre el PIB, que preveía adoptar el ejecutivo de Rajoy, la Comisión Europea ha decidido que el tope de deuda asumible por nuestro Gobierno para este año deberá ser del 5,3%.

¿Qué ocurre con esto? Pues muy sencillo. Que el ejecutivo español, ya de por sí atenazado con los recortes previstos para adecuar la bajada del déficit del 8,5%  actual (dejado en herencia por el anterior ejecutivo socialista) hasta el 5,8% previsto inicialmente, habría que añadir ahora, al menos, otros 5.000 millones de euros más a recortar, debido a esa reducción en medio punto porcentual de la previsión de déficit que nos ha impuesto Bruselas.

Por tanto, y dado que el Gobierno actualmente ya no tiene prácticamente margen para el recorte, todo apunta a que, finalmente, el ejecutivo de Rajoy no tendrá más remedio que volver a meternos la mano en la cartera mediante la subida de algunos impuestos, ya de por sí altísimos como es el Impuesto sobre Hidrocarburos (que supone ya casi el 50% del importe del litro de carburante).

Pero además la prensa económica se ha hecho eco de un anuncio llevado a cabo ayer mismo por el Secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos de Armas. El representante gubernamental manifestó que vería con buenos ojos la adopción de un nuevo impuesto que gravaría la matriculación de los vehículos con motor de gasoil dado su carácter más contaminante y, además, la revisión al alza del impuesto de circulación para este tipo de vehículos. De este modo y una vez más, la ecología se convierte en la excusa para volver a darnos un sablazo y buscar así dinero de forma desesperada para paliar la falta de ingresos por parte del Estado.

Unas medidas tan ineficaces como impopulares

Estas dos medidas, aparte de impopulares, llegarían en el peor de los momentos. Precisamente hoy, nos hemos desayunado conociendo que los combustibles acaban de batir por enésima vez su récord histórico en cuanto a precios, situándose  por encima de 1,4 euros la gasolina sin plomo de 95 octanos y cerca de ese precio (1,39 euros) el gasóleo de automoción. Por no hablar de los cerca de 1,6 euros al que se cotiza ya la gasolina de 98 octanos, pese a que el barril de crudo (actualmente a 125 dólares) está muy por debajo de los 147 dólares por barril que estuvo hace ya cuatro años.

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