Alex Lynn reemplazará a “Pechito” López en el próximo ePrix


El equipo Virgin DS Racing de Fórmula E ha confirmado que su piloto José María “Pechito” López no será de la partida en el próximo ePrix de Nueva York y será sustituido por el británico Alex Lynn.

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Alex Lynn, sustituto de “Pechito” López en el equipo DS Virgin para el ePrix de Nueva York

La carrera, o mejor dicho, las carreras porque el ePrix neoyorquino constará de dos pruebas consecutivas, se disputará por las calles de Brooklyn entre los días 14 y 16 de julio, coincidiendo con las Seis Horas de Nurburgring, puntuable para el WEC.

Tanto “Pechito” López como Sebastien Buemi, ambos compañeros en el equipo Toyota Gazoo del Mundial de Resistencia, declinaron correr en Nueva York para tomar la salida en la citada prueba alemana.

El británico Lynn será, pues, el compañero circunstancial de Sam Bird en el equipo francobritánico y, a pesar de su juventud, no es nuevo en estas lides.

A sus 23 años está considerado como un piloto muy experimentado. Campeón de la GP3 Series en 2014, también ha sido piloto de pruebas en la Fórmula 1 en el equipo Lotus (2014) y Williams en 2015 y 2016.

Actualmente, Lynn ocupa el rol de piloto reserva en DS Virgin durante este año y ya participó en el shakedown del ePrix de México, también en lugar de López.

Nueva York siempre estuvo destacado en mi calendario durante mucho tiempo por lo que recibir esta confirmación es algo realmente emocionante para mí. Estar allí junto a Sam, a quien conozco muy bien, es grandioso y él será un gran mentor para mí en mi fin de semana debut en la Fórmula E”, afirmó un emocionado Lynn.

“Obviamente mis rivales irán al máximo, ya que se acerca el final de la temporada, pero por mi parte trataré de dar el máximo en mi punto de preparación y realizar el mejor trabajo posible para el equipo”, añadió.

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Un Ferrari 250 LM del año 1964, subastado por más de 14 millones de dólares


El mundo del coleccionismo automovilístico no deja de sorprendernos y demuestra que este sector está en pleno auge y, sobre todo que  esto de la crisis no afecta a determinados bolsillos, especialmente a los más pudientes.

Un Ferrari 250 LM de 1964, subastado por 14 millones de dólares en Sotheby's
Un Ferrari 250 LM de 1964, subastado por 14 millones de dólares en Sotheby’s

Subasta tras subasta, estas joyas clásicas sobre ruedas pulverizan registros, alcanzando cotizaciones incluso superiores a los de muchas obras de arte, de modo que cuando el mazo cae sobre la mesa, los coches clásicos no sólo no pierden valor sino que se adjudican por auténticas fortunas a sus flamantes nuevos propietarios.

El último ejemplo de esta desmesura nos llega desde Nueva York, donde la conocida casa de subastas Sotheby’s acaba de firmar la venta de un maravilloso Ferrari 250 LM V12 de 320 CV Carrozzeria Scaglietti, del año 1964 por la nada desdeñable cifra de 14,3 millones de dólares (algo más de 10,5 millones de euros). Esta unidad, la número 24 de una producción de tan solo 32 unidades, tiene como valor añadido el título de campeón de las 24 Horas de Daytona del año 1968 

Esta abultada cifra supone el récord absoluto en cuanto a precio de venta para un coche de estas características, superando incluso la más optimista de las expectativas por la organización para este vehículo.

Se desconoce la identidad del afortunado adjudicatario de la venta, que pujó por teléfono, pero sí se conoce la intrahistoria del coche, algo que le hace aún más exclusivo. Se sabe que el último dueño del multimillonario coche era un coleccionista japonés. Hasta ahí todo más o menos normal. Sin embargo, su primer propietario lo utilizó como coche de carretera en California.

Fue unos pocos años más tarde cuando su siguiente propietario, un acaudalado ciudadano ecuatoriano, decidió darle un uso más acorde a sus características y lo apuntó para correr las 24 horas de Daytona, donde finalizó primero de su categoría y octavo en la clasificación general.

Como dato anecdótico, decir que en la misma sesión, Sotheby’s subastó otras tantas joyas sobre ruedas. La más importante fue un Talbot-Lago T150-C del año 1938. Una pieza única cuya carrocería fue realizada en su día por Figoni e Falaschi, y que se adjudicó por 6,5 millones de dólares.

Otra de las piezas únicas de colección que se adjudicó esa tarde fue un fastuoso Ferrari 250 GT SWT de 1959, plateado y con carrocería Bertone, que se vendió por 6,45 millones de dólares y un Maserati de 1955. adjudicado por algo más de cuatro millones de dólares.

Por úlitmo, se subastó un Pegaso z-102 que había sido exhibido en el salón del motor de París en 1954 y carrocería de Saoutchik, cuyo precio alcanzó los 725.000 dólares.

David Coulthard y Red Bull, a toda velocidad por los túneles de Nueva York


Como ya os contamos ayer, este período estival es propicio para la realización de distintos actos promocionales por parte de las distintas escuderías, con el fin de llevar el negocio del Gran Circo por todas las partes del mundo. Y si ayer el protagonista era Pastor Maldonado, la exhibición que el equipo Red Bull llevó a cabo por tierras neoyorquinas, aparte de resultar bastante más espectacular (como generalmente suelen ser las exhibiciones que el equipo austríaco organiza donde quiera que va), acabó de bastante mejor forma que la del piloto venezolano.

En esta ocasión, la excusa era celebrar la vuelta de la Fórmula 1 a los EE.UU. y por este motivo David Coulthard, ex-piloto y actual “embajador” de Red Bull por el mundo, se dedicó a pasear por Nueva York el premiadísimo Red Bull RB7, con el que Sebastian Vettel ganó el campeonato de 2011.

Por la mañana Coulthard se dio un festín a bordo del monoplaza campeón, conduciendo por un recorrido de lo más turístico y significativo de la capital neoyorquina, a través de Liberty State Park y las calles del campo de regatas, que serpentea a través de los dos Weehawken y West New York. Allí el británico nos dejó una curiosa y divertida estampa cuando, con la Estatua de la Libertad al fondo, entonó los acordes del himno de EE.UU. ¡con el motor de su coche!

Sin embargo, la parte más mollar y espectacular del show se reservó para la noche, cuando el ex-piloto británico, a bordo del Red Bull RB7 cruzó el Lincoln Tunnel, se atrevió a recorrer los 2,4 kilómetros que separan Weehawken, en Nueva Jersey, con la isla de Manhattan, en Nueva York, en menos de un minuto, alcanzando los 300 kms/h prácticamente sin pestañear.

Lo más curioso es que, nada más apearse del monoplaza, Coulthard aseguró que podía haber ido más rápido. Para chulos, yo, debió pensar el ex-piloto…